Un entramado internacional y muy familiar

El ex banquero Mario Conde ingresó el pasado 13 de abril en la prisión madrileña de Soto del Real en el marco de la causa en la que se le investiga por crear un entramado empresarial en España y el extranjero para traer de vuelta a España fondos procedentes del caso Banesto.

El antiguo presidente de Banesto habría blanqueado, entre 1999 y 2014, un total de 13 millones de euros -2,2 a través de ingresos en efectivo y 10,7 de transferencias en cuentas en el extranjero- cuando aún le restan por depositar 14,1 millones de la responsabilidad civil por la que fue condenado en el caso Banesto.

Con la decisión del juez Santiago Pedraz, Conde podrá salir de Soto del Real dos meses después de su ingreso en la cárcel, adonde volvió transcurridos casi ocho años de su salida de Alcalá-Meco por el saqueo de Banesto.

Además de Conde, el juez envió a prisión a su abogado Francisco Javier de la Vega -que también quedó en libertad la semana pasada tras abonar una fianza de 100.000 euros- y decretó el arresto domiciliario de su hija Alejandra Conde, en ambos casos por su relación con el entramado empresarial en España y el extranjero utilizado para repatriar fondos procedentes del caso Banesto.

Alejandra Conde coordinaba presuntamente junto a su padre la trama defrautoria, de la que también se habría beneficiado el otro hijo del ex banquero, Mario, y en la que aparecía como una "pieza fundamental" de todo el entramado el abogado Francisco Javier de la Vega, encargado de la coordinación de las sociedades radicadas en Reino Unido, Países Bajos, Luxemburgo y Emiratos Árabes.

La primera vez que Mario Conde entró en la cárcel fue en diciembre de 1994, cuando apenas permaneció 30 días en prisión preventiva por el caso Banesto. El 26 de febrero de 1998 fue de nuevo encarcelado por el caso Argentia Trust, hasta que el 9 de agosto de 1999 obtuvo la libertad condicional por esta causa.

En el año 2001, el ex banquero fue condenado a diez años de prisión.

Un año después, el Tribunal Supremo elevó la pena a 20 años.

En 2008, Mario Conde -uno de los símbolos de la llamada cultura del pelotazo en la década de los 90- obtuvo la libertad condicional.

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