margarita ROBLES. diputada DEL PSOE y presidenta de la comisión de justicia del congreso

"El mercadeo de plazas en el TC es gravísimo para la Justicia"

  • La magistrada hace una llamada a los partidos, sin excepción, para que se alejen de los procesos de elección

La socialista Margarita Robles, llegando al Congreso de los Diputados. La socialista Margarita Robles, llegando al Congreso de los Diputados.

La socialista Margarita Robles, llegando al Congreso de los Diputados. / Chema Moya / Efe / Archivo

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Margarita Robles es una de las pocas mujeres que ha logrado torpedear el techo de cristal. Su currículum es sinónimo de excepcionalidad y liderazgo en el ámbito judicial, pero también de compromiso activo con la ciudadanía. Lo fue hace dos décadas, cuando formó parte del Gobierno de Felipe González, y hace un año, cuando se unió el equipo de Pedro Sánchez. Ahora es diputada por Madrid, presidenta de la Comisión de Justicia en el Congreso y sigue en la carrera judicial como magistrada en servicios especiales. Sus dos perfiles son focos, sin embargo, de profunda preocupación: el PSOE, por la situación de "interinidad" que le está haciendo "perder terreno frente a Podemos"; su profesión, por el "reparto de cromos" que está marcando la renovación del Tribunal Constitucional (TC).

-Juez y política. Y en la primera línea. Su caso no es la norma en España. En el terreno político e institucional se han producido importantes avances en igualdad, pero no ha ocurrido así con la Justicia.

El primer desafío del Constitucional es conseguir más agilidad a la hora de resolver las cuestiones pendientes" A la hora de elegir a los altos cargos en la Justicia, sigue habiendo unos tics de machismo muy importantes"Apoyo a Pedro Sánchez porque es el que mejor puede representar este proyecto de izquierdas"

-Efectivamente, mientras en el ámbito de la política se ha avanzado mucho, entre otras cosas porque hay partidos como el PSOE que tiene unas exigencias de listas paritarias, en el mundo de la Justicia sigue siendo muy complicado llegar a la cúpula. Por ejemplo, sólo hay una mujer presidente de un Tribunal Superior de Justicia, en el Supremo hay sólo 11 mujeres frente a 90 hombres, había una mujer fiscal general del Estado y no se ha renovado y, en este momento, lo que más me preocupa es la situación del TC.

-Precisamente la renovación de las cuatro plazas que quedaron vacantes a final de año ha vuelto a situar al TC en el foco de los medios y de la opinión pública…

-Es un órgano que está formado por 12 miembros y sólo había dos mujeres. Ahora se va a proceder a la renovación y me preocupa que no se respete la paridad. En un momento en el que en la Justicia, la Abogacía, la Fiscalía, la Judicatura, hay una enorme mayoría de mujeres, no es comprensible, no es aceptable, que en la renovación del TC no se trate de avanzar para que un órgano de tanta relevancia sea paritario.

-En un primer momento, que las mujeres llegaran más tarde a la carrera judicial podía justificar su menor presencia en los altos cargos; hoy no. ¿Qué está ocurriendo? ¿Hay machismo a la hora de seleccionar y promocionar?

-Creo que sigue habiendo un enorme machismo. Hace unos años se podía alegar esa justificación, pero hoy no existe. A la hora de elegir los altos cargos, sigue habiendo unos tics muy importantes de apostar por hombres. Ahora espero que se elija por mérito y capacidad y estoy segura de que lo tienen igual los hombres que las mujeres. Por tanto, hay que ir a una presencia equilibrada.

-Según las quinielas de las últimas semanas ni se plantea que una mujer sea presidenta. También en ese reparto inicial de oportunidades hay una discriminación.

-Hubo una mujer que fue presidenta del TC (María Emilia Casas) y ahora hay otra mujer, Encarna Roca, que puede aspirar, aunque es verdad que no se habla de ella. Lo que me preocupa de las quinielas es que, en términos de opinión pública, se esté planteando otra vez un reparto de cromos entre los partidos. Ese reparto entre el PSOE y PP es gravísimo para la propia credibilidad de la institución. Sobre todo porque hemos dicho hasta la saciedad que queremos una Justicia que tenga una apariencia de despolitización. Si lo que sale en los medios de comunicación es que los dos grandes partidos se están repartiendo las plazas, no vamos a acabar con esa imagen. Quiero creer que, sobre todo el PSOE, hará un esfuerzo importante y no caerá en esa tentación de repartir los cromos. Y que se atenderá a algo que el propio PSOE tiene en sus listas: tratar de favorecer al máximo la presencia equilibrada de mujeres.

-Porque hay magistradas con suficientes méritos y capacidad para estar en el TC...

-Hay mujeres propuestas por parlamentos autonómicos y hay otras que, sin ser propuestas, podrían estar perfectamente...

-Es difícil desmontar la crítica de que los partidos "no mandan" en el TC. En el Parlamento andaluz ni siquiera se ha logrado presentar unas propuestas de consenso. Cada partido va con su candidato.

-Por eso me preocupa que los aspirantes aparezcan como candidatos de un partido y de otro. Porque va en perjuicio, en descrédito, del TC. Y hago una especial llamada de atención a todos los grupos políticos, sin excepción, para que traten de apartarse y no entren en ese mercadeo de plazas, porque no sólo se perjudica a la imagen del Constitucional, sino de la Justicia en su conjunto.

-En un Estado de Derecho como éste, ¿era casi previsible que la mala imagen y desconfianza de la política arrastrara a la Justicia?

-Una de las razones por las que hay una mayor desconfianza de la ciudadanía en la Justicia es precisamente por la apariencia de politización. Y ahora es un momento fundamental para trasladar el mensaje de que no existe.

-¿Realmente es posible? ¿No se llega tarde?

-Yo, de entrada, no me resigno a que en las cuatro plazas que se tienen que elegir aparezcan los magistrados como candidatos de uno u otro partido. Tienen una enorme responsabilidad, sobre todo el PSOE y el PP, de que esto no sea así. Eso es lo primero que tenemos que tratar de solucionar. Luego, es imprescindible que abordemos el tema de la apariencia de politización de la Justicia.

-En ese medio plazo, ¿qué filtros podrían establecerse para garantizar que llegan los mejores?

-No se puede negar que todas las personas propuestas ahora por los parlamentos tienen mérito y capacidad. El problema es cuando aparecen íntimamente vinculados a un determinado partido; aquí está la clave. Porque, al final, miras la composición de un órgano y discriminas en función de quién ha propuesto a quién.

-¿Cree que podría blindarse el proceso cambiando las reglas del juego?

-Quizás una fórmula sea que aquellas personas que quisieran acceder al TC presentaran su candidatura, con su currículum y su aval, y hubiera una especie de prueba pública, en el Congreso o en el Senado, donde todo el mundo pudiera comprobar sus capacidades. Pero eso hay que hacerlo con anterioridad, no a posteriori. Que no sea un trámite formal cuando todo el mundo sabe que previamente se ha pactado entre los partidos.

-Con un procedimiento lo más objetivo y transparente posible.

-Efectivamente. Y para ello, lo ideal sería que los partidos se alejen al máximo de los procesos de elección y renovación.

-A la espera de lo que ocurra al final de este mes con la renovación, ¿cuáles son su opinión los desafíos más inminentes del TC?

-Lo primero que tiene que conseguir el Constitucional es mucha mayor agilidad a la hora de resolver las cuestiones que tiene pendientes. Es verdad que en algunos casos el TC resuelve muy rápido pero en otros tarda años y años. Por ejemplo, ahí tenemos pendiente que se pronuncie sobre la Ley del Aborto. Creo que debe haber unos criterios objetivos para realizar los señalamientos. Ahora depende exclusivamente del presidente y por eso hay asuntos que tardan años en resolverse. Lo que no puede ser es que el TC esté criticando resoluciones de la jurisdicción ordinaria por dilaciones indebidas y que en el TC no haya un calendario de señalamientos para que todo el mundo sepa cuándo va a tocar su asunto.

-En el desafío independentista catalán, al final la pieza clave puede ser de nuevo el Constitucional.

-Sin duda. Con la nueva normativa, el TC va a tener un papel muy importante en la cuestión de Cataluña. Sin embargo, en su momento fui crítica con esa modificación de la ley que otorgaba tantas competencias al Constitucional y por una razón: porque los problemas políticos se tienen que resolver políticamente y no judicializándolos. Y ni me gusta la politización de la Justicia ni la judicialización de la política. El tema de Cataluña es serio, de calado, pero la respuesta siempre tiene que ser de tipo político.

-Precisamente, la renovación interna de los partidos con los procesos congresuales está elevando la tensión en la política...

-Este fin de semana he tenido unas sensaciones que me han hecho reflexionar mucho. Cuando veía el congreso del PP, recordaba cómo hace un año este partido y Rajoy estaban en una situación muy delicada y fue precisamente como consecuencia de la abstención del PSOE por lo que el PP ha salido reforzado sin hacer absolutamente ninguna autocrítica. Tengo un cierto resquemor al pensar que esa abstención ha permitido un nuevo Gobierno de Rajoy con un partido que no hace la autocrítica que debería.

-En Podemos parece que empiezan a cerrar filas y a ensanchar su espacio en la izquierda…

-Y pone de relieve que el PSOE tiene que ponerse las pilas pronto, cerrar su situación de interinidad y presentar un proyecto atractivo que no deje el espacio de la izquierda sólo a Podemos. Si el PSOE no es capaz de presentar un programa atractivo, ilusionante, de izquierdas, corre el riesgo de convertirse en una tercera fuerza y dejar que el espacio de centroizquierda y de izquierda lo ocupe Podemos.

-El congreso del PSOE ya tiene fecha y las primarias también. Poco se puede agilizar ya.

-Pero la situación de provisionalidad del PSOE poniendo el foco en quiénes van a ser los candidatos no ayuda. Lo importante ahora sería que el PSOE demostrara que realmente puede hacer políticas progresistas en este país. Lo creo firmemente, pero hasta que no se cierre el tema de las primarias, estaremos dejando que ese espacio de izquierdas lo ocupe Podemos. Un Podemos que ha salido muy reforzado de Vistalegre con el liderazgo de Pablo Iglesias.

-En su caso, ¿la opción sigue siendo Pedro Sánchez?

-Apoyo a Pedro Sánchez porque creo que es la persona que mejor puede representar este proyecto de izquierdas. Pero soy absolutamente respetuosa con todos los candidatos. Estoy convencida de que todas las personas que se presentan es porque quieren lo mejor para el PSOE y lo importante sería que, una vez terminen las primarias, no hubiera susanistas ni pedristas ni patxistas sino que hubiera socialistas; socialistas unidos y dispuestos a ganar el poder. Aunque no soy militante socialista, creo que el PSOE es la gran fuerza que puede mover España. La misma fuerza que en el 82 trajo la modernidad a España.

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