Cuatro meses de movimientos infructuosos

Los resultados del 20-D ya aventuraban la dificultad de un acuerdo de investidura.

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, lanzó un día después de los comicios la propuesta que ha seguido manteniendo todo este tiempo: una gran coalición de su partido con el PSOE y a la que invitaba también a Ciudadanos.

Pero la respuesta del secretario general del PSOE ya hacía presagiar que esa opción era imposible porque garantizó que en ningún caso llegaría a un acuerdo con los populares y aseguró que buscaría todas las opciones de cambio.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se declaraba abierto al diálogo pero mantenía prioridades como la de un referéndum en Cataluña que obstaculizaban cualquier entendimiento.

Con esas posiciones y después de un pacto entre PP, PSOE y C's que hizo a Patxi López presidente del Congreso en la XI legislatura, el Rey inició su primera ronda de contactos con los dirigentes de los partidos y que culminó con el ofrecimiento que Rajoy declinó para someterse a una investidura.

El presidente en funciones argumentó para ello que carecía de apoyos suficientes y, por tanto, no tenía sentido participar en una iniciativa que interpretó que sería un engaño a los ciudadanos.

En esa primera ronda de contactos, el Rey fue el primero en conocer la oferta de Iglesias de formar un Ejecutivo con Sánchez al frente, él de vicepresidente y varios ministros de Podemos.

Con Rajoy reiterando su oferta de una gran coalición y con Sánchez empeñado en un Gobierno de cambio, Felipe VI convocó entre el 27 de enero y el 2 de febrero una nueva ronda de consultas que concluyó encargando al líder del PSOE que intentara su investidura.

A partir de ese momento se multiplicaron las reuniones a varias bandas. Sánchez suscribió un pacto con Rivera y que provocó que Podemos suspendiera sus contactos con el PSOE. Con ese pacto avalado por casi el 80% de los militantes socialistas, Sánchez acudió al debate de su investidura, que fue rechazada por la mayoría del Congreso en las dos votaciones realizadas, el 2 y el 4 de marzo.

La única opción para que el pacto PSOE-C's permitiera un nuevo Gobierno era que lo avalaran los militantes de Podemos, pero el no a esa vía fue avalado por casi el 90% por ciento de los que se pronunciaron en ella.

Con todos esos antecedentes, el Rey inició el lunes la tercera ronda de contactos con los líderes y ayer constató la evidencia de que habrá que volver a las urnas el 26 de junio.

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