Karel Brückner, el maestro del fútbol checo

  • El seleccionador checo ha anunciado que tras el torneo dejará las riendas del equipo. Bajo su mando, Chequia ha desplegado un espectacular juego ofensivo que la ha convertido en una temida selección.

Sea cual fuere el recorrido de los checos en la Eurocopa-2008 de fútbol, algo está fuera de discusión: este torneo marcará el final de la era del seleccionador Karel Brückner, de 68 años, gran maestro de la táctica, de la estrategia y de la psicología de este juego.

"Tras 34 años de trabajo como entrenador, opté por otro modo de vida", declaró simplemente el carismático entrenador en marzo para anunciar su retirada al final del certamen.

Apodado el Jefe, Pépé o Klekhi Petra, este hombre atlético con cabello blanco tomó las riendas de la selección checa en diciembre de 2001, tras el fracaso en la repesca para el Mundial-2002 de su predecesor Jozef Chovanec.

Desde entonces, su palmarés con el equipo nacional es impresionante, incluyendo la clasificación para las Eurocopas 2004 y 2008, así como el Mundial-2006. Hace cuatro años en Portugal, los checos fueron eliminados en semifinales por Grecia, con un gol de oro, tras un recorrido maravilloso.

Ex centrocampista en segunda y diplomado en una escuela secundaria de construcción mecánica, Bruckner gana como técnico la medalla de plata en la Eurocopa juvenil de 2000, y dirige a varios clubes checos (Sigma Olomouc, Banik Ostrava, FK Drnovice) y eslovacos (Inter Bratislava).

"La victoria no me sorprende. Me sorprende sólo que gane la lotería porque la probabilidad se limita a 1 en 52 millones", suele decir este enamorado del trabajo.

Además del fútbol, el técnico adora su jardín, los juegos de baraja, el ajedrez y la música de Mozart.

Adorado por los hinchas, Karel Brückner es afamado por reconocer perfectamente la esencia de los jugadores, manejar cambios tácticos en medio del partido y trabajar de forma precisa el balón parado.

"Dispone de una visión espacial perfecta gracias a su profesión de origen, la construcción mecánica. Para inventar cosas nuevas todo el tiempo en las pelotas detenidas, es increíble", analiza Jaroslav Hrebik, otro entrenador checo renombrado.

Otra característica de Karel Brückner es su confianza desbordante hacia sus jugadores mimados, pasen o no por un buen momento. Su dúo favorito de ataque Jan Koller-Milan Baros es un ejemplo: mediocres en sus clubes, para él son titulares en la selección.

Pero el técnico sabe que este tipo de decisiones tiene un costado negativo: la eliminación en primera fase del Mundial-2006 se debió a la ausencia de Koller tras el primer partido. Nadie lo pudo reemplazar.

A poco del inicio de la Eurocopa, Brückner parece tener el desafío más grande, ya que la columna del equipo quedó debilitada con la salida de miembros importantes de la generación de Karel Poborsky, o la ausencia de su armador Tomas Rosicky, lesionado.

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