Villa premia la valentía

  • Adrenalina pura España se impone a Suecia en el tiempo de prolongación gracias a un gol de Villa Justicia Los españoles, sin hacer un fútbol brillante, fueron los únicos que buscaron el triunfo desde el minuto uno hasta el noventa y tres

Premio inesperado para España. David Villa acaparó de nuevo el protagonismo con un gol en el tiempo de prolongación que introduce de lleno al combinado de Luis Aragonés en los cuartos de final de esta Eurocopa que tantas ilusiones provoca en todos los que sienten a lo que se ha dado en llamar como la Roja como algo propio. Habrá quien pueda apelar a un golpe de suerte, pero loado sea quien mande semejantes señales del destino por otorgarnos ese privilegio. Aunque lo cierto es que nadie podrá argumentar que no fue justo el desenlace del guión. Ese tanto final del asturiano vino a premiar la valentía de los españoles o a castigar la tacañería de una Suecia que se metió atrás sin ningún miramiento, como se prefiera.

A la hora de los análisis, ambos argumentos serán igual de válidos, pero está claro que en España hay que quedarse con el primero de ellos. Los futbolistas españoles fueron los únicos que buscaron de verdad el triunfo, todo lo contrario de una Suecia que se limitó a apretar cuando tuvo el marcador el contra con un fútbol bastante rústico. Su único argumento fue la búsqueda constante de Ibrahimovic para que éste los salvara con sus pinceladas de calidad. Pero el físico del gigante de origen bosnio dijo basta en el descanso y pareció que al resto de sus compañeros se los había tragado la tierra de golpe.

A partir de ahí la superioridad de España fue absoluta. El balón perteneció por completo a los futbolistas que vestían de rojo, aunque en el debe de éstos quepa registrar su incapacidad para hallar las soluciones exigibles ante un rival que se limita a encerrarse. Ni con Xavi en el mando ni con Cesc, cuando Luis Aragonés decidió dar un golpe de timón, la sangre regó el cerebro de los españoles para que éstos supieran buscar las vías oportunas. El balón les pertenecía, cierto, pero era movido de un lado a otro de una forma demasiado horizontal.

Ése fue el gran problema de España. Sus hombres parecían incapaces de arriesgar, de meter el balón en los sitios que se suponen inaccesibles para los futbolistas mediocres. No es criticable que éstos se manejen de esa forma, el problema es que Luis Aragonés cuenta con un puñado de jugadores con capacidad más que sobrada para dar un pase digno de los privilegiados, pero éstos no fueron capaces de aparecer en casi ningún momento. La pelota circulaba con criterio de un lado a otro para desesperación de los suecos, pero nadie era capaz de saltarse el guión en algún momento. A España le faltó, en definitiva, ese futbolista que se da la vuelta y desbarata a toda la defensa adversaria con su capacidad para improvisar.

Y no será porque Luis Aragonés no buscara soluciones desde el banquillo. El veterano seleccionador hasta llegó a precipitarse en ese afán, ya que sacó de golpe a Xavi e Iniesta del campo por la sencilla razón de que los dos azulgrana no eran capaces de buscar esas soluciones improvisadas. Todo era demasiado cartesiano y eso ayudaba a defenderse a una Suecia que, sin Ibrahimovic en el campo, ya había decidido acularse delante de Isaksson sin ningún rubor. El fútbol, de cualquier forma, es así y se encarga de abofetear a quienes piensan que los partidos se ganan por el mero hecho de colocar en el campo a futbolistas más capaces para manejar el balón. Como juego que es, exige más cosas y no basta con una sola cualidad por muy loable que ésta sea.

Todo ello sucedió a pesar de que el arranque volvió a ser prometedor. Igual que sucediera frente a Rusia, España se puso por delante en el marcador en una de sus primeras aproximaciones y eso indicaba que el camino se había allanado de manera considerable. Sin embargo, ese control aparente se vino abajo con una circunstancia que no debía influir tanto, pero lo hizo. Puyol se lesionó y el edificio se tambaleó. No es que el azulgrana estuviera siendo una pieza básica, pero sus compañeros se desconcertaron.

Ibrahimovic empató en la enésima duda de Sergio Ramos y España llegó a estar tocada antes del intermedio. Afortunadamente, el gigante también se quedó en la caseta en el intermedio y eso le devolvió todo el control a España. La selección fue tan superior que metió a su rival muy atrás y eso tal vez sea una circunstancia que no tiene prevista ningún país en una Eurocopa. ¿Cómo atacar un cerrojo? España lo intentó sin éxito, básicamente por su incapacidad para saltarse el guión en alguna ocasión. Y lo tuvo que hacer en la última jugada, cuando ya se había apoderado la angustia de ella. Fútbol directo, despeje orientado y Villa pone toda la maestría para premiar al único equipo que fue valiente. El fútbol de España no dejó el mismo sabor del primer partido, pero la alegría, si cabe, fue aún mayor.

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