calle del infierno

El Circo, medio siglo de ilusiones y fantasía

  • Acróbatas, payasos, caballos, elefantes y leones ofrecen un espectáculo ya tradicional en la Feria.

Cuarenta metros de circunferencia, 200 profesionales, elefantes, caballos, leones y tigres, artistas procedentes de distintos puntos de Europa, Asia y América, acróbatas, payasos y magos. El Gran Circo Mundial atesora 50 años de historia con una cita fija en el recinto de la Feria. Esta ciudad itinerante recorre la Península, de ciudad en ciudad, mostrando espectáculos de ilusionismo, acrobacia y magia que, cada año, sorprenden a niños y mayores. Hasta el próximo 10 de mayo el espectáculo continuará en Sevilla. El público de la Feria nunca falla. "Nuestro mejor portavoz es el boca a boca del propio público", explica el presentador, José Carrasco, horas antes de la función.

"Somos ya cuatro generaciones en mi familia dedicadas al circo", añade Carrasco. Bajo el nombre artístico es Popey, José Carrasco recuerda sus inicios: "Mi padre era el Gran Popey. Él era payaso y era único, sólo habrá un Gran Popey". Sevillano del Tardón, como se define José Carrasco, su vinculación con el espectáculo circense es vital. Heredó de su padre el complicado arte de hacer reír. Durante tres horas, Popey realiza un trabajo de showman entre espectáculo y espectáculo.

El Gran Circo Mundial cumple 50 años de función en el recinto del real

"Las gemelas Natalia y Noelia ofrecen un número mixto con elefantes y caballos; el momento de las fieras tiene la originalidad de reunir en el escenario a tigres y a leones, así como al ligre, un animal que es fruto de un tigre y un león", explica el presentador, quien también destaca el número del "mejor ventrílocuo internacional que, procedente de Italia, tiene mil voces; así como los dos grupos de payasos".

Con capacidad para 2.000 personas, la carpa del Gran Circo Mundial ofrece un viaje hacia un mundo de fantasía, que evade a los espectadores de la realidad diaria durante las tres horas de función. Uno de los momentos estelares es ofrecido por un equipo de motoristas. Instantes antes del comienzo de este número, que lleva por título Motoristas en el globo de la muerte, el ruido de los motores anuncia la entrada en el escenario de tres motoristas, que burlan, durante unos instantes, las reglas de la gravedad. En el interior de una esfera, estos acróbatas ofrecen su show.

Un momento de la función en el Gran Circo Mundial. Un momento de la función en el Gran Circo Mundial.

Un momento de la función en el Gran Circo Mundial. / fotos: juan carlos vázquez

Entre aplausos y bocas abiertas, los espectadores observan el número de La sirena del mar, una acróbata que juega con el agua, el aire y el fuego con movimientos de gran destreza y belleza. Unos minutos para el descanso, y la función continúa.

Uno de los momentos más esperados entre los más pequeños llega con la entrada en el escenario de los elefantes y el número de las gemelas Natalia y Noelia. Derroche de carcajadas durante los momentos de los payasos. Sin ellos no se entiende el espectáculo circense. Los adultos se vuelven niños y los niños sonríen ante las caídas imprevistas de los artistas.

El dúo de los mil trajes deja una incógnita en el aire (¿cómo logran cambiarse de ropa en apenas unos segundos?) mientras que en el circo del futuro, los juegos de luces de láser convierten la carpa en Matrix.

En el momento del hombre-iguana las expresiones de sorpresa retumban en la carpa. "Es un joven que mide 1,88 metros y que logra introducirse en una caja de cristal (40x40 cm.). Este artista es de los mejores en su país de origen, Letonia", comenta Carrasco. Cada año artistas seleccionados de los "mejores coliseos de Europa y Asia pasan a formar parte de la función del Gran Circo Mundial. Esta año ya estamos trabajando para la función que ofreceremos en la próxima edición", concluye el jefe de ceremonias.

Reportaje

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