Habilidades en defensa del empleo público

EL CSIF sigue fiel a la tradición de celebrar su recepción de la Feria el lunes, antes del inicio oficial de la fiesta. Por eso, por la calle Costillares aún pasaban coches al mediodía de ayer, el albero estaba todavía perfectamente colocado en el suelo y en algunas casetas cercanas se daban los últimos retoques. Fuera aún no era Feria, pero dentro de la caseta del CSIF era Feria plena. El alcalde, Juan Ignacio Zoido, fue puntual, algo poco habitual en él, e inauguró la recepción de la caseta del sindicato de funcionarios tres minutos antes de la hora prevista.

Fue el primero de una amplia lista de políticos locales que acompañaron a las distintas secciones de CSIF. Pero el centro de las miradas fue la líder del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, que fue requerida mesa por mesa y posó para decenas de fotografías. De las de los reporteros de prensa y de los teléfonos móviles de muchos de los invitados. Alguno se hizo un selfie con la presidenta del PP en Cataluña. Muy comentado su vestido de cuero. Elegante e ideal, aunque no la mejor opción para el calor. Sánchez-Camacho departió con todos, se mostró amigable y se sintió querida. Tanto que manifestó su intención de atreverse con las sevillanas o de ver el alumbrado.

Ahí, en ese clima de confianza, estuvo hábil el vicepresidente de CSIF Justicia, José María Soriano, quien le sacó a Sánchez-Camacho el problema de los registros civiles. Ésta despejó el balón con una sonrisa, pero antes le prometió al sindicalista que trataría el tema con Alberto (léase Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia) y quedaron para una reunión. Política y sindicalista se hicieron una foto. La primera se fue a la mesa de los políticos y el segundo siguió pendiente de que a nadie le faltara de nada.

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