Hacienda ya puso el foco en los talleres artesanales, en las cofradías y en el Consejo

No es nuevo que el Gobierno ponga sus ojos en las fiestas populares para acabar con la economía sumergida que gira en torno a ellas. Los talleres artesanales que trabajan para la Semana Santa y las propias cofradías han sido otro de los objetivos de Hacienda en los últimos años. En el año 2009 los inspectores requirieron las cuentas a una veintena de hermandades sevillanas. El objetivo no era otro que conocer la actividad económica de los proveedores que trabajan con las hermandades y ver si las facturas se emitían con el IVA correspondiente. La proliferación de talleres artesanales al margen de la legalidad, con personal sin dar de alta y con cobros en dinero negro, fue el detonante principal de esta actuación por parte de la Agencia Tributaria. Hasta el año 2006, cuando se firmaron los nuevos acuerdos entre la Iglesia y el Estado, los arzobispados podía emitir unos certificados sobre los enseres que se utilizaban para el culto y así eximirlos del pago del impuesto. Hacienda también requirió las cuentas a hermandades de Málaga, Cádiz o Córdoba.

La Agencia Tributaria también abrió en el año 2000 un expediente al Consejo General de Hermandades por una deuda de más de 30 millones de pesetas. Hacienda exigía a las cofradías las cantidades del impuesto sobre el valor añadido (IVA) correspondientes a la explotación económica de la carrera oficial de los años 1995, 1996 y 1997. El Fisco entendía la explotación de las sillas como una manifestación cultural. El Consejo interpuso un recurso a esta reclamación y, finalmente, el Tribunal Económico y Administrativo le dio la razón y le eximió de pagar los más de 210.000 euros que le reclamaba la Agencia Tributaria por el IVA impagado de la explotación de las sillas. El Consejo sí pidió la exención del pago del IVA a raíz de esta inspección y así fue efectiva desde el año 2000.

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