Martes

Medio poema de Machado

  • Espadas recibió en la Caseta Municipal a los alcaldes de Málaga, Granada y Huelva y a los presidentes de la CEOE y de la CEA. Entre los invitados, Manuel Molina, un malagueño que 'vende' la marca España en Alemania.

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MR. Marshall se detuvo ayer en la Feria de Sevilla. No es americano. Ha vivido toda su vida en Alemania, donde llegó cuarenta días después de nacer en Málaga. Manuel Molina, presidente de la confederación de agencias de viajes TSS Group, es hijo de Luis y María, emigrantes malagueños que se fueron a Fráncfort en los años sesenta. Sus padres regresaron a Málaga con los deberes hechos; él dice que vive en los aviones. Ayer estuvo en la Feria de Sevilla; mañana recibe en su tierra natal el doctorado honoris causa de la Universidad en Turismo.

Molina es el gran aliado de Juan Espadas para que los alemanes sucumban ante los encantos de Sevilla, que ayer recibió a los visitantes con la lluvia de My fair lady. "Tenéis un alcalde sensacional", decía Molina de Juan Espadas, que se sentía como Carlos V y sus banqueros. El alcalde de Sevilla maneja una ecuación: del millón doscientos mil alemanes que todos los años visitan la Costa del Sol, con una media de entre ocho y nueve días de estancia, sólo 85.000 llegan a Sevilla.

Espadas miraba a los periodistas y les daba a entender que su alianza con Málaga, por encima de cualquier asomo de claudicación o de pactos de taifas, no traería nada más que ventajas. Y lo decía rodeado de malagueños: el superagente 65 (el año que nació Manuel Molina), el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el consejero de Empleo, Empresa y Comercio, José Sánchez Maldonado; y el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Javier González de Lara.

Cuatro alcaldes andaluces se dieron cita en la Caseta Municipal: los de Sevilla, que hacía de anfitrión, Granada, Huelva y Málaga. Cuatro ciudades, medio poema de Manuel Machado. Dos alcaldes de interior, dos de la costa. Dos mares, el Atlántico y el Mediterráneo. Dos socialistas y dos del PP. Una caseta de simetrías. "Cuando se quiere, se puede", decía Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, al cronista a la pregunta de por qué se reunían con tanta naturalidad estos alcaldes de siglas rivales y era tan complicado que lo hicieran los líderes de sus respectivos partidos.

La lluvia en Sevilla es una pura maravilla. Los cuatro alcaldes (faltó la alcaldesa de Córdoba por imperativos plenarios) coincidieron con Juan Rosell, presidente de la CEOE. "Conozco muy bien la Feria de Sevilla", decía este barcelonés paisano de Narciso Bonaplata, cofundador de la Feria de Abril. "Me he traído hasta a mi suegra, que es escocesa".

Cada uno de los alcaldes la ha conocido en una tesitura distinta. Gabriel Cruz, primera autoridad de Huelva, la disfrutó en sus tiempos de estudiante de Derecho, con recuerdos de magníficos profesores como Jaime García Añoveros. José Torres Hurtado, alcalde de Granada, cuenta por ferias los seis años que permaneció al frente de la Delegación del Gobierno, en la Plaza de España, tras el triunfo de Aznar en las elecciones de 1996. "A mí me tocó ese año el Rocío, el primer Plan Romero que me tocó organizar". El único debutante era Francisco de la Torre. "Nunca había venido a la Feria de Sevilla. He venido en respuesta a la visita que Juan Espadas nos hizo el año pasado a la Feria de Málaga".

A Rosell le acompañaban sus homólogos de la CEA y de la CES, Miguel Rus. El líder de la patronal, que tiene como interlocutor sindical a un catalán adoptivo en la UGT, se pasó después por la caseta del corazón de Manuel Gallardo. En la puerta de la caseta municipal, un trabajador de la Imprenta Municipal mostraba su protesta de forma silenciosa con hábito de monje cartujo.

Los amigos del novio celebrarán la despedida de soltero con un crucero por el Mediterráneo. Las amigas de la novia, Pastora del Rocío Varilla, sevillana de Bollullos de la Mitación, profesora de baile, prefirieron hacerlo en el real de la Feria. Treinta alumnas y un alumno de las academias de Bellavista y San Pablo que acompañaban a la profesora hasta una caseta familiar de la calle Juan Belmonte. El improvisado cuadro flamenco llamaba la atención, especialmente de los visitantes extranjeros. El novio se llama Francisco Javier, es de Almonte, y la boda se celebrará el 4 de junio en El Rocío.

Los alcaldes en la Caseta Municipal y Susana Díaz, presidenta de la Junta, en la de la Prensa. Su carisma o su magnetismo o su capacidad de convocar adeptos a su paso la convierte en una auténtica virtuosa del principio de Arquímedes: se llenan los sitios cuando entra, se vacían cuando se va. Tapa de chocos con saludo en una esquina del mostrador.

Pastora del Rocío se despide de la soltería y Rafael Carretero de la Feria la noche de los fuegos, el próximo 17 de abril. 37 ferias le contemplan y siete alcaldes en su currículum. ¿A quién sustituyó? "A nadie. Antes había un pequeño negociado de festejos que llevaba José Jesús García Díaz. Un tapicero, un delineante y cuatro funcionarios en un espacio que les habilitaron en el Pabellón Mudéjar". Alguien recorre el real en compañía de su tía Encarni. "Es un homenaje a Graham Greene".

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