Mucha gente fumando en el real, muchas quejas y poco beneficio

  • Los hosteleros advierten que la prohibición de fumar provocará que la gente consuma menos · Hay quien aún enciende cigarros dentro de las casetas sin darse cuenta.

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Muchas más colillas de lo habitual tiradas en el albero, aún mojado, y muchas más personas de lo normal en las puertas de las casetas. La ley antitabaco está teniendo una desigual acogida en sus primeros días de implantación en el real de la Feria. Los hosteleros están siendo uno de los sectores más críticos con esta normativa que prohíbe fumar en el interior de las 1.048 casetas del recinto.

Algunos de estos profesionales se quejaron ayer de que obligar a los fumadores a salir a la calle provocará pérdidas económicas "porque una vez fuera, muchos de ellos preferirán seguir en el exterior y dar una vuelta antes que volver a entrar", afirmó ayer Matilde Moreno, cocinera de la caseta Club Santa Clara, quien reconoce que la nueva norma "me está ayudando a dejar de fumar". "Que tantas personas estén en las puertas de las casetas fumando también provoca que dejen de consumir en el interior", apunta Manuel Romai, camarero de la caseta de la Asociación Cultural de la Policía Local.

A pesar de las quejas, aún no se ha impuesto ninguna sanción. A mediodía de ayer una cifra considerable de personas fumaban en el interior de las casetas, pero teniendo la "precaución" de sostener los cigarrillos hacia el exterior. Lo que es la picaresca, pese a que incumplir esta norma estatal puede acarrear una multa de 10.000 euros.

En teoría, se encienden dentro el cigarrillo sin querer. "La costumbre hace que la gente empiece a fumar porque se olvidan de la ley, pero en cuanto les advertimos, salen fuera sin problemas", aclara el camarero Miguel Ángel Rueda, quien añade que por lo general se está respetando la novedosa normativa. "Comprendemos perfectamente a los no fumadores y como esto es lo que hay, pues lo único que nos queda es ser tolerantes", comenta Tranci Ucles, mientras fuma en la puerta de la caseta Club 375.

Sin embargo, algunos guardas de seguridad como el vigilante Jesús Ángel Moreno advierten que por las noches "seguramente se vivirá algún que otro momento tenso, sobre todo cuando la gente ya lleve demasiadas copas de más en el cuerpo y se nieguen a fumar en el interior de las casetas".

Aunque el Ayuntamiento justifica la prohibición de fumar por la presencia de menores y de alimentos en las casetas, algunos socios opinan que la ley antitabaco no debería aplicarse en el interior de éstas por su carácter privado. "Me parece muy mal porque la Feria es un sitio muy particular donde la normativa debería de ser más flexible", señala Bernardo Lucena, de la caseta Club 375.

Por otra parte, la organización de consumidores Facua, denunció ayer que el Consistorio no está realizando inspecciones en las casetas del real, "una dejación de funciones que aumenta el riesgo de abusos e intoxicaciones alimentarias", asegura la entidad. Según sostuvo la organización, casi todas las casetas privadas cuentan con establecimientos dedicados a la venta de comida y bebida, generalmente contratados con empresas hosteleras ajenas a los titulares de las mismas "que deben cumplir la normativa vigente". Por ello, Facua insiste en el que gobierno local de Sevilla "debe asumir sus competencias de control para proteger los intereses económicos y sanitarios de los consumidores" y considera "lamentable que el Ayuntamiento no asuma sus responsabilidades".

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