El cartel oficioso de las Hilanderas

  • Se vieron paraguas, pero la tibia lluvia, nimbada de sol, no restó animación. En la caseta de Tussam, calle Sánchez Mejías, se homenajeó a los que se jubilan este año en la empresa.

Lluvia y sol en el real de la Feria y el arco iris sin salir. Paraguas en vez de volantes en una lluvia tímida que no restó afluencia en la víspera del alumbrado. Las bombillas están todavía inéditas, pero las miradas ya estaban ayer iluminadas, se clavaban en los ojos de la ciudad como la espada de la canción de Lole y Manuel.

En la Pecera suenan las sevillanas del Pali, que antes que cantante fue estibador portuario en el Potenkim sevillano. En el Pecé se reparten el trabajo de la Feria por agrupaciones. Ayer le tocó a la de Triana echar la jornada en cocina y en taquilla. Como en la de un cine de verano, asomaba su rostro José Manuel García, ex concejal en el Ayuntamiento de Sevilla. Tienen carrillada republicana a seis euros. Carrillo nunca le hizo ascos a la carrillada monárquica, gracias sobre todo al Rey saliente que departió con los toreros en la Maestranza.

La Feria tiene esas cosas. Sale uno de la Pecera y se cruza con Juan Ignacio Zoido. Ha dejado a los suyos en la caseta y se va a ver el partido del Sevilla en Valencia. La carta envenenada de Álvaro Negredo. En la calle Curro Romero está la caseta de la peña sevillista Marcelo Campanal. Un asturiano de Avilés que se vino con su tío Guillermo, el de la delantera stuka, y antes de triunfar en el Sevilla -y la selección- jugó en el Coria y el Iliturgi. Un asturiano con caseta en Sevilla que además de futbolista tuvo las marcas nacionales de triple salto y pértiga.

Zoido se va a ver el Valencia-Sevilla y Juan Antonio Florido vio la víspera el Betis-Levante. Llega al real después de ver el partido del filial bético contra la Balona. Entró con 18 años de aprendiz de laboratorio en Hytasa, sección de tinte de lana. Un emporio textil que abrió en 1941 un abogado extremeño, Prudencio Pumar, al comprobar que las fábricas de tejidos estaban en Cataluña y el 93% del algodón en Andalucía.

Hasta el 92, la caseta La Hilandera, en la calle Antonio Bienvenida, perteneció a la empresa; a partir de entonces, pasó a los trabajadores. Antonia León entró en la fábrica con 18 años. Esta obrera, cuando se crea la cooperativa, se convierte en presidenta del consejo de administración.

Tareas de reparación en las dos casetas que el sábado sufrieron un pequeño incendio. Comida de reconocimiento a los trece trabajadores de Tussam que se jubilan este año en su caseta de Ignacio Sánchez Mejías. En La Hilandera tienen dos manzanillas, La Guita y la Gitana. El pequeño de los tres hijos varones de Florido tiene un trabajo relacionado con la Feria: es patronista y este año ha diseñado treinta trajes de flamenca.

El jueves de Feria es 14 de abril. Nuevo turno de trabajo de la Agrupación Triana en La Pecera, a la que llegarán después de honrar a los republicanos fusilados en el cementerio; ese día visita el Athletic de Bilbao Nervión. Marcelo Campanal, el sevillista más atlético, debutó en 1952 contra el equipo de Iriondo, Zarra y Gaínza. Se reeditarán las emociones de aquel gol de Antonio Puerta.

En la centenaria caseta de la Prensa hay más colegas que garbanzos. El queso de La Hilandera es de primera categoría. En este cuadro oficioso de un discípulo de Velázquez están los tres materiales que fabricaba la mítica Hytasa en su apogeo industrial: la lana, el algodón y la seda.

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