El homenaje francés al éxito de Antonio Hernández Callejas

  • El presidente de Ebro Puleva, firma agroalimentaria líder, recibe la insignia de Oficial de la Orden del Mérito francés por su decisivo papel en la expansión internacional

"Antonio Hernández Callejas, a quién homenajeamos, representa el dinamismo económico español, y tanto más de la capacidad de ambos países para aunar sus fuerzas en determinados sectores con el propósito de mantener actividades de producción y transformación en la Unión Europea". Son las primeras palabras que ayer dedicó el embajador de Francia en España, Bruno Delaye, al presidente de Ebro Puleva, Antonio Hernández Callejas, durante el acto de entrega de las insignias de Oficial de la Orden Nacional del Mérito francés.

Arropado por sus amigos de la infancia, su familia y numerosas personalidades del mundo de la empresa, la política y la cultura, Antonio Hernández Callejas recibió ayer esta condecoración del gobierno francés por su decisivo papel en los vínculos económicos con el país vecino, a través de la implantación de la sociedad que preside, Ebro Puleva, la primera empresa agroalimentaria con capital español. El 55% de la facturación de Ebro Puleva es exterior.

La sede del Real Club de Enganches fue escenario de este reconocimiento a Hernández Callejas, que contó con la presencia de Isaías Pérez Saldaña, consejero de Agricultura en funciones; Antonio Fernández, consejero de Empleo en funciones; y Juan Ramón Troncoso, alcalde de San Juan de Aznalfarache. También asistieron miembros de la diplomacia francesa, entre ellos, Jean-Louis Sabatié, cónsul general de Francia; Michel Jean-Francois, consejero económico de la embajada francesa; y Marc Maupas-Oudinot, ministro consejero para los asuntos económicos en la embajada de Francia, entre otras personalidades.

Durante su discurso, Bruno Delaye reseñó las cualidades del homenajeado y destacó su sencillez, su afán por el trabajo y su apego a los valores familiares. Y entre sus pasiones, las corridas de toros, el golf y la naturaleza. "Sin dejar de ser un hombre sencillo", estas cualidades han permitido a Callejas "llegar a la cabeza de uno de los principales grupos alimentarios europeos", añadió el embajador. Tras un breve recorrido por la amplia trayectoria del presidente de Ebro Puleva, Bruno Delaye entregó a Hernádez Callejas la medalla francesa.

Muy cerca de Hernández Callejas se encontraban su mujer, Pilar González, sus hijos, Antonio y Luis; su madre, Montserrat Callejas, y sus hermanos. Al recibir la insignia, el empresario mostró su gratitud por el reconocimiento a su trabajo, que recogió en nombre de todos sus colaboradores en Ebro Puleva.

A pocos pasos del Club de Enganches, en la plaza de Cuba, vive Hernández Callejas, que agradeció al embajador su traslado a Sevilla para celebrar el homenaje. Natural de Tudela (Navarra), Hernández Callejas se trasladó a Sevilla siendo niño, con tan sólo cinco años. Tras cursar estudios de Económicas, el empresario emprendió una carrera imparable. Ebro Puleva es una firma líder mundial del arroz y la pasta.

Para terminar su discurso en homenaje a Hernández Callejas, el embajador de Francia apostó por reforzar los lazos económicos entre París y Madrid para crear un eje estratégico en el entorno europeo ante las nuevas reformas de la PAC (Política Agraria Común).

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