Aquel niño de la República

  • El Ayuntamiento rinde honores a Manuel Garrido, el compositor de las 'Sevillanas del adiós'. Una letra universal que es metáfora de esta Feria de citas, llegadas y despedidas.

EL día que se proclamó la II República, 14 de abril de 1931, Manuel Garrido López tenía seis años y medio. Cuando dobló esa edad, España estaba inmersa en una guerra entre hermanos. A sus casi 92 años es un superviviente sin ribetes de heroísmo. Por eso compuso Pasa la vida, pero son las Sevillanas del adiós las que le dieron relevancia universal. Hasta el Papa se sabía el estribillo cuando visitó Sevilla en 1982.

Rodeado de cultos -el mundo de la Cultura-, este sevillano de Morón que no hizo el bachillerato recibió un emotivo homenaje en la Caseta Municipal con protagonistas de excepción: en el escenario, Juan Espadas, alcalde de la ciudad; en primera fila del público, Susana Díaz, la presidenta de la Junta, con su cuerpo de baile. Las Sevillanas del adiós las compusieron Manuel Garrido y su compañero del Banco Central Manuel García Gutiérrez para despedir a un inglés al que conocieron en la romería del Rocío.

Como las campanas de Hemingway, alguien preguntaba en el real que por quién doblan las sevillanas del adiós. Había expectación mediática ante la presencia de Pedro Sánchez en su primera visita tras la gymkhana sucesoria. Por Juan Belmonte esquina con Pepe Luis Vázquez caminaba otro Pedro Sánchez, Cuerda de segundo apellido, director general de La Raza, negocio nacido en plena República.

Los cortejos de Díaz y Sánchez -"¿usted viene con el novio o con la novia?"- confluyeron en la caseta de la Ser. Artillería pesada en el día que gracias al buen tiempo la caballería recuperó su vistosidad en las calles del real. Fuera del revuelo, cuatro jinetes sin caballo ni apocalipsis: Los del Río charlaban amistosamente con Zoido y Serrano, que ya interpretaron sus sevillanas del adiós y ayer, fuera de plano y de los focos, parecían Isco y James en el banquillo del Madrid que busca la undécima. El autor del gol de la séptima (tras la Feria de 1998), Pedja Mijatovic, recorría el real con Blas Ballesteros, el amigo de Lula que fue delegado de Tráfico en el primer mandato de Sánchez Monteseirín.

A Manuel Garrido lo arroparon sus familiares y amigos como Manuel Melado, otro rompecifras en la composición de sevillanas. Antonio Garrido Torres es sobrino del autor. Es catedrático de Farmacología en Málaga y en su época de estudiante vivió con su tío en su casa de la Barzola. También estuvo Leonor Garrido, sobrina-nieta, ayudante de dirección.

La Feria se llenará hoy de bilbaínos que acompañan al Athletic diez años después del Jueves de Feria del gol de Antonio Puerta al Schalke 04. El marcador de la ida en San Mamés aventura que para ellos también debe haber otra estrofa de las sevillanas del adiós del maestro Garrido.

La Feria es el campo en la ciudad. En el sentido más literal de la expresión. De la caseta municipal salen dos buenos amigos: Miguel Gallego, medalla de Andalucía el 28-F de Sabina, cabeza visible de una firma andaluza que vende aceite en todo el mundo, y el torero Jaime Ostos. A su lado, un coronel que tiene quien le escriba. Juan López pasó a la reserva, se fue de Capitanía, antigua vecina de la feria del Prado, a Cádiz. Viene a Sevilla todos los miércoles de Feria con un sombrero caribeño y un bigote que se dejó cuando estuvo en el Sahara.

Las sevillanas del adiós en la ciudad del hola y del ¡Hola! Una polis heterogénea donde ayer convivían un aspirante a presidente del Gobierno con el hijo y el nieto de quien lo fue, Adolfo Suárez González, titular de la avenida que hace esquina con Asunción junto a la portada. En una caseta de Chicuelo estuvieron Adolfo Suárez Illana y Adolfo Suárez Flores, la estirpe del artífice de la Transición.

El Milagro de la Feria es el nombre de una caseta y está cargado de razón. En el balance del martes, 26 controles de alcoholemia positivos y ni un solo accidente de circulación en las inmediaciones de la Feria. La lluvia redujo sustancialmente el número de usuarios de Tussam (un 22% menos que el martes de 2015) y del Metro (un 32% menos). La actividad de Lipasam creció un 15%, sobre todo por la retirada de desperfectos de los farolillos.

Ayer fue festivo y se notó. En la caseta de la Peña Bética Puerta de la Carne comían los antiguos trabajadores de Galerías San Sebastián, historia textil de la ciudad. La Feria es una cuadratura del círculo en la que puedes ver a Jerry Johnson, que fue cónsul honorario de Estados Unidos en Sevilla; a Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz; o José García Cebrián, uno de los ideólogos del carril-bici que iba a pie, sueños de Poulidor, por la calle Asunción camino de la portada.

Hoy es 14 de abril en La Pecera, cumplen años Pepe, el panadero de San Bruno, y Antonio Falcón, que fue comisario para la Droga con Baltasar Garzón y director del colegio mayor Maese Rodrigo; y es el aniversario de boda de Rodrigo de Zayas y Anne Perret, que se separan civilizadamente cuando llega la Feria con el espíritu del laissez faire-laissez passer, que es una manera muy afrancesada de bailar Pasa la vida.

Las sevillanas del adiós brillaron ayer en el parnaso ferial de la cultura: Rafael Valencia, Reyes de la Lastra, Pedro G. González, Juan Víctor R. Yagüe, Eduardo del Campo, Raquel Revuelta, Chus Cantero, ese Carlos Marx redivivo en este tiempo para Grouchos.

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