Si me pierdo, que me encuentren

  • Hay varios trucos para que un día de Feria con niños no se convierta en un mal recuerdo

Todo un clásico de la Feria. ¿Quién no ha pasado algún momento de su niñez feriante en la caseta de los niños perdidos? Para evitar que se convierta en una de esas casetas donde no cabe un alfiler hay trucos y artimañas caseros que harán que el susto no sea compañero del baile y el cante por sevillanas.

Tal y como ocurrió en Semana Santa, los policías, bomberos y miembros de protección civil proponen que padres y madres jueguen con los niños antes de salir de casa. Se trata de enseñarles qué hacer en caso de que se despisten y se vean solos. Las reglas son fáciles. En primer lugar, hacerles memorizar un sitio de referencia. Lo más adecuado es con la frase: si nos perdemos nos vemos en... pero sobre todo, nunca alejarse mucho del lugar en el que se despistaron de los mayores.

Siempre es necesario recordarles que "los policías nos ayudan y son amigos" porque si se les utiliza como amenaza -"si no te portas bien, vendrá la Policía"- lo normal es que no se les ocurra pedirles socorro si se ven perdidos.

Es muy útil, cuando cuentan con mayor edad, hacerles memorizar los teléfonos del padre o la madre. Y siempre es bueno que lleven una pulsera identificativa como las que repartirán bomberos, policías o miembros de protección civil en la Feria.

La imaginación de los padres se agudiza cada vez que acuden con los niños a algún tipo de acontecimiento donde es posible que se acumulen muchas personas. Desde las pulseras con el nombre hasta el socorrido número de teléfono escrito con bolígrafo en el brazo del niño.

Todo vale para tener una Feria tranquila. Eso sí, siempre con la habilidad de mantener una visión periférica capaz de saber dónde están los más pequeños de la caseta mientras se rematan las cuatro sevillanas sobre el tablao. Pero sobre todo es conveniente que los niños sean conscientes de que en los lugares donde hay muchas personas es mejor que vayan de la mano y que no salgan corriendo.

En cualquier caso, pensar cómo identificar a los niños es algo que preocupa a todos los padres. Ana Muñoz Bravo es una publicista y diseñadora que se enfrentó con el problema de cómo identificar a los niños. "Fue en 2013, mis hijos tenían 4 años y un año, respectivamente. Les hice unas tarjetas con sus nombres y nuestros teléfonos por si se despistaban. El año siguiente se me ocurrió que el formato más cómodo y fácil de llevar para los niños eran las chapas", explica.

Desde entonces, hasta ahora no han parado los encargos a través de la web www.latitaana.com. Actualmente hay 12 modelos diferentes para niños, totalmente personalizados, con frases como: "Mi padre( o madre) sa perdío y no lo encuentro, me haría el favor de preguntar en la barra de ... o en el teléfono...", o "Mi madre me ha puesto esta chapa por no escuchar a mi abuela". Seguida por el número de teléfono, los niños están identificados con un número de contacto.

Desde el año 2015, los adultos también mostraron interés en llevar chapas con frases como: "A mí dame jamón, que de tortilla estoy jarta" o incluso la versión inglesa de No me toques las palmas... (Don't touch me the claps that I know myself).

Y con estas chapas, desde Sevilla hasta otras ferias y fiestas tanto de los pueblos de la provincia como de Córdoba o Málaga. En los últimos cuatro años, desde La Tita Ana han salido entre 1.500 y 2.000 chapas, todas personalizadas y con un diseño propio.

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