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Las vísperas son gozos de precepto

  • Con la portada todavía cerrada y muchas casetas sin terminar, se llenó el real. El protocolo de los preparativos se convierte en una liturgia de la fiesta.

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Si fuera una casa con las puertas cerradas, la gente habría entrado por las ventanas. Si un cortijo, lo haría saltando el cercado. La Feria no abre su portada hasta esta noche, pero da igual. La gente ayer la hizo suya y entró por los resquicios e intersticios. En el argot de las campanas, en el real fue domingo de precepto y en muchas casetas no cabía un alfiler.

La víspera coincidía con un nuevo aniversario de la República. Que en otra Feria, la que da nombre a la calle que va de Regina a Resolana, era toda una fiesta. Cada 14 de abril cumplen años Pepe, el panadero de San Bruno; Paco, del bar Pasos Largos; y es un nuevo aniversario del vecino más ilustre de la calle Feria, Juan Belmonte, con calle en el real, nacido el 14 de abril de 1892. Un torero que nace el mismo año que Franco y muere el mismo que Marilyn y que Diego Martínez Barrio, el sevillano que presidió la II República.

Suena la música bajo el puente de San Telmo, pero no es el himno de Riego. Es una banda que ensaya marchas procesionales. La Feria es la continuación de la Semana Santa por otros medios. Este lúdico continuum está en el nombre oficioso de una caseta particular de la calle Juan Belmonte, Los soleanos, "porque todos somos de la Soledad de San Lorenzo". O en el que preside la caseta De la Campana a la Feria.

Hay ganas de Feria. La calle Asunción es un hervidero de gente. Se ven hasta betuneros, que en las inmediaciones del albero es como ver exorcistas en el infierno. Antonio Muñoz, portavoz adjunto del grupo socialista, viene de la copa que ha dado la caseta de su partido. Hubo correligionarios que fueron por la mañana a depositar flores en la tumba de Diego Martínez Barrio y por la tarde sacaron el catavino.

Es la primera Feria de Rafael Juliá sin doña Pilar, su madre, esa compostelana de cuna, emprendedora simpar, que ha muerto con 108 años y llegó a Sevilla en la Feria de 1915. En plena Primera Guerra Mundial. Toda una tertulia sentada en un velador de Asunción esquina con Fernando IV le dispensa honores de afecto a Pansequito, que camina rumbo a la portada, remedo de aquella Feria del Prado que frecuentó en sus años mozos.

Francisco de Asís Felizón es analista de sistemas; Faustino Escobar, muséologo; y Antonio Escobar "psicólogo, por ejemplo". Son los héroes de la tarde. Un centenar de personas se reúnen en torno a la caseta de Bombita, 39 para ver cómo estos tres hombres, con otros dos compañeros más, colocan la pañoleta de la caseta. Pachi, Faustino y Antonio tienen en común que nacieron el mismo año de 1964, el del gol de Marcelino -aunque la mayoría de edad la obtuvieron en el 82 de Naranjito-, que coincidieron en COU en el colegio Portaceli y que desde 1997 son tres de los veintiún socios de Los Errantes, la caseta de Bombita, 39.

"En tiempos en los que no había altavoces ni discos, trasladaban a la Feria del Prado, a la caseta Er 77, el piano del marqués de las Cabrillas", dice el analista de sistemas, que tiene piano, pero eligieron como fetiche de esta mudanza la pañoleta. "Con éste son ya 18 traslados. Lo traemos desde Ramón y Cajal y entre niños y mayores han participado unas 120 personas". Cuando terminan de apuntalar la pañoleta, suenan los aplausos y el himno nacional. Y se suman los vecinos de la caseta Los Asomaítos.

El psicólogo es también secretario-escribano de la caseta. Redactan las actas en castellano antiguo y hacen las operaciones en reales, el real de la Feria, "y porque no hay maravedíes".

En esta víspera participaron cronistas tan populares como Jesús Quintero, Antonio Burgos, que acudió a la caseta de los Gallego, apellido oleícola y no gentilicio de paisanos de Rosalía, y Carlos Herrera. Los tres pregoneros en su tiempo del Carnaval de Cádiz. De febrero a abril se escribe la historia de las dos patas del mundo en la silla de Villalón.

Decía Carlos Marx que la religión es el corazón de un mundo sin corazón. Cierto corazón casposo es la religión de un mundo sin religión. No es el caso de Manolo Gallardo y su caseta de la prensa del corazón. Un jurado formado exclusivamente por fotógrafos entregará mañana uno de sus premios a la diseñadora Lina, incansable en la lucha contra la vulgaridad. Una de las hijas, Rocío, coloca en la caseta unos encajes de El Corte Inglés. La otra, Isabel, no está para acrobacias. En mayo tendrá al séptimo (nieto) de caballería.

Ángel Vela paseaba por la calle Chicuelo. ¿Qué hace un historiador de la Velá en la Feria? "Es que esto es Triana, amigo". La Feria no viene sola. Trae un calor de Velá, como para meterse en las páginas del Viaje a la Antártida que ha hecho y escrito León Lasa.

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