Cavestany apuesta por un ácido relato de supervivientes

  • 'Gente de mala calidad' cerró la Sección Oficial apoyada en un reparto que lidera San Juan

Defiende el director y guionista Juan Cavestany que con su segunda película, Gente de mala calidad, ha intentado escapar de las etiquetas para crear "una especie de comedia ácida" en la que lo verdaderamente importante es la "historia de unos supervivientes que intentan mantenerse a flote". Una pandilla de amigos que superan ya los 30 vuelve a reencontrarse con la llegada de Manuel de Escocia, un peluquero que nunca estuvo en el país anglosajón. Poco a poco comenzarán a descubrir que "todos ocultan su verdadera naturaleza", como dijo el realizador, y viven alojados en la mentira y las apariencias.

Alberto San Juan, Maribel Verdú, Javier Gutiérrez, Francesc Garrido, Fernando Tejero, Pilar Castro, Antonio Molero y Carmen Ruiz forman el extenso reparto de la cinta que ayer cerró la Sección Oficial a concurso de la undécima edición del Festival de Málaga. "Todo el costumbrismo del principio del largometraje se va convirtiendo en un viaje hacia las profundidades", afirmó Cavestany, que confesó que "en gran medida es una película de cómo se relacionan los personajes desde la ocultación, todos quieren ser otra persona". Y esto es algo que representa a la perfección Manuel. "Él tiene una obsesión por conseguir la normalidad, aunque ésta sea muy relativa, muy pringosa", explicó el cineasta. "Mi personaje tiene una dificultad para adaptarse a una sociedad que es tan extraña, tan de mala calidad, en la que prima la rentabilidad a lo humano", filosofó Alberto San Juan.

Aunque le sea difícil no deja de intentarlo y una vía que considera oportuna para insertarse en el sistema es su participación como voluntario en la extinción de un importante incendio forestal. Manuel intenta movilizar a toda la trupe, pero Fernando está demasiado ocupado realquilando su habitación a dos camerenuses y buscando dinero en el suelo, José Luis preocupándose de su bancarrota, Andrés de su misantropía y David de una jovencita con la que engaña a su mujer. Entre ellos, está Osiris, una mujer fatal aparentemente simple que juega con todos los que puede.

"No me parecen seductores estos personajes pero sí tiernos porque son muy humanos", comentó Alberto San Juan, muy implicado en este proyecto "cuyo objetivo no es denunciar, ni servir de espejo ni revisitación del cine que se pudo hacer en los años 50 ó 60", afirmó Juan Cavestany. El equipo ha intentado situar la historia en un tiempo y un lugar indeterminado en el que se manejan pesetas, se muestran máquinas registradoras antiguas y ropa setentera aunque todos tienen móvil y ven en el informativo a Hilario Pino.

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