Crítica 'La noche que mi madre mató a mi padre'

Mejor saltando

La noche que mi madre mató a mi padre.España, 2015. Dirección: Inés París. Guión: Inés París, Fernando Colomo. Intérpretes: Belén Rueda, Eduard Fernández, Diego Peretti, María Pujalte, Fele Martínez.

En la primera secuencia del filme, durante un casting un director de escena pide a Isabel (Belén Rueda) que recite un texto. Tras una primera declamación formalmente correcta, el director solicita a la actriz que repita el mismo pasaje, pero saltando. El resultado es ridículo y el director la descarta, pero para entonces el público ya se ha reído de la peripecia. Vale dicha secuencia como metáfora de todo lo que nos ofrecerá a continuación La noche que mi madre mató a mi padre: una comedia formalmente correcta en un inicio, pero que sólo alcanza su propósito -la carcajada- cuando desbarra irremediablemente a partir de la mitad del metraje.

Hasta entonces, Inés París -que también coescribe el guión, junto a Fernando Colomo- nos presenta una comedia clásica, de cine dentro del cine, pero con dialéctica inequívoca de pieza teatral, entradas y salidas incluidas. Un tipo de comedia que, dicho sea de paso, la cinematografía francesa sigue manejando con mucha más soltura (El nombre, Un dios salvaje) que la nuestra pero que, en este caso y pese a costuras notables, se hace entretenida para el espectador. Siempre y cuando, eso sí, a uno no le traigan sin cuidado las neurosis propias del séptimo arte: por lo general, las inseguridades de actores, guionistas y productores a menudo resultan menos empáticas que las preocupaciones urbanitas de los personajes de Woody Allen.

Pese a la estrechez del punto de partida, París sabe recuperar el tono simpático y enredado de Semen, una historia de amor aunque, en esta ocasión, una realización algo parca y televisiva sitúe la cinta más próxima a Los misterios de Laura que a Mitchell Leisen. Por otro lado, el elenco actoral aprovecha el barullo para conducir la película de menos a más. Desde Diego Peretti, cómico en cada gesto; pasando por María Pujalte o Fele Martínez, y terminando por Eduard Fernández que, en su llegada a casa en autobús, nos regala una de las secuencias más desternillantes vistas hasta ahora en el festival.

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