La improbable geometría de las relaciones de pareja

  • Gabriel Ochoa cerró la Sección Oficial a concurso con su ópera prima, 'El amor no es lo que era'.

Gabriel Ochoa ha echado mano de la geometría para intentar explicar la dificultad que entrañan las relaciones de pareja en su debut en el largometraje, El amor no es lo que era, presentado ayer en la Sección Cficial a concurso del decimosexto Festival de Málaga como última entrega de la misma. Tres relaciones se entremezclan en la película con términos como la velocidad de fuga que determinará el futuro de dos jóvenes; la hipérbola, por la que dos cuerpos se alejarán cada vez más y nunca volverán a encontrarse; o la parábola, por la que dos cuerpos que parecían lejos se acercan de nuevo.

Ochoa quería mantener "algo de intriga" para que el espectador tuviera que "completar la información" y recurrió a estas "referencias geométricas" desde el guión, "con planos cenitales que permiten alejarse de los personajes". "La física traza una serie de trayectorias y la vida puede ser así", dijo el director, que insistió en que la película "funciona con medios tiempos y dice menos de lo que puede decir" para que el público la complete.

A la actriz Aida Folch le atrajo "esta historia tan positiva de cómo es el enamoramiento y la chispa cuando se conoce a alguien", y cree que "todos tenemos máscaras para lanzarnos al amor, pero al final te lanzas". Nicolás Coronado considera que, ya desde su título, la película "habla de cómo se ha ido perdiendo el concepto romántico del amor que existía no hace tanto" y plantea que "la sociedad demanda tanto en lo profesional que se deja el amor en segundo plano". Para Blanca Romero, su personaje y el de su pareja, interpretado por Alberto San Juan, mantienen "el respeto y el cariño", pero viven "en un desencuentro sin lo más esencial".

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