La última voluntad de El Chófer

  • Jorge Peña y Enrique Sánchez presentan hoy 'Libertad Negra', un documental directo a la memoria.

Hay historias que tienen tantas aristas que son difíciles de abordar desde un único punto de vista. Más cuando la narración incluye unos poemas de amor y una condena a muerte. Y también un nombre de mujer. Todo, con un país golpeado, deshecho y dividido por una Guerra Civil como contexto. Mientras, de fondo, una historia familiar donde tocar determinados temas es un tabú que ha permanecido a lo largo de los años. Son algunos de los ingredientes de Libertad Negra, largometraje documental dirigido por los malagueños Jorge Peña y José Enrique Sánchez, que se estrena esta tarde a 16:45 en el Cine Albéniz.

Fue Sánchez el que dio origen a la película cuando encontró unos viejos papeles familiares en la casa de sus padres, fallecidos meses antes. Era 2011 y los documentos fueron una herencia silenciada: nadie le había hablado de ellos ni lo que representaban. Los papeles componían un libro de poemas dedicados a una mujer, María Roa, de la que Sánchez tampoco nunca había oído hablar. Estaban firmados por Antonio García Álvarez y contenían la última voluntad de éste: que los versos fuesen publicados y entregados a la mujer.

"A mí me encanta la investigación y me di cuenta que ese manuscrito que vivía en silencio en el fondo del armario tenía una gran carga emocional", asegura Sánchez. "¿Quién era ese hombre? ¿Y esa mujer? ¿Por qué estaba todo escondido?", se preguntaba el realizador, que poco a poco empezó a encontrar respuestas. Resultó que Antonio García Álvarez tenía un apodo, El Chófer, y que era su tío abuelo. Alguien del que nunca nadie le había hablado. Indagando descubrió que fue condenado a muerte el 16 de febrero de 1940, que había atentado en Málaga contra el torero falangista El Algabeño, que formó parte de la desbandá, que había conducido un tanque en la campiña cordobesa durante la Guerra Civil española, que había estado internado en un campo de concentración en Alicante del que se escapó hasta ser hecho preso en la prisión provincial de Málaga. De ese momento llega, precisamente, el título del documental: "Libertad Negra era un eufemismo que se utilizaba para los fusilamientos", explica Enrique Sánchez.

Es toda esa investigación la que, en primera persona, va narrando y protagonizando el propio Sánchez durante los 70 minutos de metraje. Un viaje personal y geográfico con visitas a Alicante o Córdoba donde se va encontrando con obstáculos permanentemente; pero también con personas que le ayudan a salvarlos. Y que tiró del realizador Jorge Peña para armase la historia y dirigiera el documental: una apuesta segura tras las cuatro participaciones ya del director malagueño en el Festival de Málaga. "Para mí fue una gran oportunidad: la de contar una historia fascinante", recuerda Peña, que no tardó mucho en adentrarse de lleno en la historia. "Pronto entendí que el caso de Enrique es una representación clara de lo que es hacer memoria histórica. Igual que sacar cuerpos de fosas comunes o quitar monumentos insultantes, su labor y su forma para recuperar la historia de su familiar y cumplir su última voluntad también es memoria histórica", añade el malagueño.

El realizador se encontró gran parte de la investigación hecha, por lo que quiso separar claramente las partes de recreación con las de pura observación de la realidad. Y su implicación hizo que lo que a priori parecía un documental de encargo se convirtiese en algo más. Como también lo hizo la participación de Isaki Lacuesta, que ha formado parte del equipo como asesor de guión y cuyas aportaciones dieron un importante giro al proyecto.

Libertad Negra consiguió así dar un paso al frente y conseguir convertir unos viejos papeles en una especie de thriller de investigación. Una película donde el espectador se engancha desde el primer momento para disfrutar como copiloto del viaje junto a José Enrique Sánchez en la reconstrucción de la historia de El Chófer y la búsqueda de María Roa. Para salir de dudas habrá que llegar al final del camino recorrido por el equipo de esta película y, para ello, no hay más que acudir hoy al Cine Albéniz. Aseguren su cinturón y disfruten del viaje.

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