Adiós a la reina Beatriz

  • Las grandes casas reales arropan a la monarca holandesa en su cena de despedida.

Holanda quiso ayer que la protagonista absoluta de la jornada fuera su todavía reina. Guillermo y Máxima serán hoy el foco de todas las miradas, pero la gala de anoche fue y debe entenderse como una despedida en mayúsculas para Beatriz.

Las casas reales de todo el mundo arroparon a la  monarca holandesa en la cena de gala previa a la coronación e hicieron acto de presencia en el Museo Nacional de Amsterdam luciendo sus mejores galas. La soberana entró en el Ricksmuseum junto a su hijo, el príncipe Guillermo, y la esposa de éste, Máxima Zorreguieta, que eligió para la ocasión un vestido palabra de honor en color vino y con generosos volantes que no le favorecía en exceso.

En cambio, la que sí destacó por su sobriedad y elegancia fue la Princesa de Asturias. Doña Letizia optó por un modelo negro de seda y encaje chantilly con bordados de flores en azabache de su diseñador de cabecera, Felipe Varela, que acompañó por un clutch cristal negro, también de Varela, y unas sandalias negras de ante de Pepe Amat. En su discreto recogido resaltaba la tiara de la reina Sofía con motivos florales que utilizó la infanta Cristina el día de su boda y que ya lució doña Letizia en el enlace de Nicolás y Tatiana de Grecia.

Junto a los Príncipes de Asturias asistieron también los herederos de Dinamarca, Federico y Mary (que lució un acertado vestido palabra de honor en tono nude); así como el príncipes Felipe y Matilde de Bélgica (con un diseño blanco que dejaba uno de sus hombros al aire y realzaba su figura) y los príncipes de Suecia, Victoria y Daniel, que hicieron su entrada junto a Naruhito, el príncipe heredero de Japón, que no acudió con la princesa Masako. En esta ocasión, Victoria de Suecia escogió un diseño morado con escote en forma de V y grandes flores en uno de sus tirantes, que acompañó con un bolso de pedrería en color plata. Tampoco faltaron a la gala previa a la coronación el príncipe Carlos de Inglaterra y la Duquesa de Cornualles (con un diseño blanco y negro similar al que ha lucido en galas anteriores) ni los representantes de las casas reales de Brunei, Tailandia y Marruecos. Quizá los vestidos menos acertados los eligieron la princesa de Luxemburgo, Stephanie, con un modelo en tono verde agua realizado entero en pedrería y la princesa de Noruega, Mette-Marit, que escogió un nada favorecedor diseño a modo de túnica.

Arroparon también a la reina Beatriz su hijo Costantine y sus hermanas Margarita, Cristina e Irene. Aunque de la familia de la soberana, quizá la que más expectación causó fue Mabel, la esposa del príncipe Friso, el hijo mediano de la reina, que lleva más de un año en coma tras sufrir un accidente de tráfico.

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