El diseño español de los 90 se apaga

  • Mientras diseñadores noveles triunfan en medio mundo, muchas firmas que hicieron grande el 'Made in Spain' se desvanecen ahogadas por las deudas

Cuando Madrid no tenía Fashion Week sino Pasarela Cibeles, el diseño 'Made in Spain' se abría un prometedor camino más allá de los Pirineos. Pero muchos de los que hicieron grande aquella época hoy nadan a contracorriente. Algunos se quedaron en el camino sin saber sobreponerse a la crisis y otros, ahogados por las deudas, se aferran por seguir manteniendo su sitio sobrepasados por el 'pronto moda' y los grandes gigantes del low cost.

Ahora Inditex y Palomo Spain son los que enarbolan la bandera del diseño español; el primero con una expansión internacional de vértigo y el segundo cubriéndose de gloria en los editoriales de las mejores revistas de moda.

Basta con echar un vistazo al calendario de Cibeles de hace 20 años para darse cuenta de que muchos de los grandes nombres de entonces son auténticos desconocidos para los influencers que llevan hoy el timón de las tendencias en redes sociales. Algunos decidieron bajarse de las pasarelas para abrirse camino en otros ámbitos como la hostelería, como el caso de Amaya Arzuaga o Javier Larraínzar; otros, como Palacio&Lemoniez decidieron dividir la firma y emprender caminos por separado sin llegar tan alto como se esperaba (Fernando Lemoniez se dedica ahora a la moda infantil y Miguel Palacio lleva varios años alejado de la moda). Los hay también que han tenido que conformarse con volver a sus orígenes y defenderse con la costura artesanal después de perder la batalla con Hacienda, como el caso de los sevillanos Victorio y Luchino, que para saldar sus deudas con el fisco no sólo se vieron obligados a entrar en concurso de acreedores sino que tuvieron que cerrar todas sus tiendas (hasta hace poco sólo contaban con una de decoración en el madrileño barrio de Salamanca) y hasta deshacerse de su bien más preciado, la casa palacio en la que tenían su taller. Otros, como Antonio Pernas tuvieron que aliarse con firmas consolidadas, en su caso Caramelo, para intentar sacar la cabeza, aunque finalmente ambos quedaron fuera de juego. También tuvo que echar el cierre el cordobés Elio Berhanyer, un clásico de la alta costura española que supo adaptarse al pret a porter y consiguió tener un sitio en la pasarela de los 90. Otros, como Ángel Schlesser, se tienen que conformar con ver los desfiles de la ropa que lleva su nombre desde el front row, después de realizar una operación empresarial que le salió rana y que está actualmente en los tribunales con demandas cruzadas entre el diseñador y su nuevo socio.

Pese a todo, todavía hay supervivientes de aquella Pasarela Cibeles que hoy siguen escribiendo en mayúsculas en la moda española, como el caso de Delpozo, cuyos diseños siguen enamorando en las alfombras rojas más reconocidas. En su caso lleva años sin pisar la Fashion Week madrileña, a diferencia de otros coetáneos, como Roberto Torretta, Francis Montesinos, Duyos, Roberto Verino o Hannibal Laguna, que vuelven cada año demostrando que la moda española sigue teniendo un sitio reservado para los más veteranos. En este mismo apartado habría que incluir a otras firmas como Ágatha Ruiz de la Prada o Desigual, dos clásicos de la moda 'con ñ' de décadas pasadas que no sólo se mantienen en la Fashion Week madrileña sino que vocean el Made in Spain y se asoman al mundo desde la ventana que cada año le facilita la Fashion Week neoyorquina, donde también han encontrado su sitio.

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