Bolsillos que no entienden de crisis

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Con lo que algunos de ellos reciben por realizar una sola producción, podríamos comprarnos un chalé con piscina todos los meses. O, más allá, casi la mayoría de los deseos que pasasen por nuestra imaginación. Por eso puede llegar a entenderse que, de alguna forma, sacrifiquen parte de su intimidad en virtud de una realidad que les permite plantearse esas maravillosas vacaciones de las que, después, la prensa social deja constancia. Por no hablar de las lujosas mansiones, coches y yates y el elevado nivel de vida que se costean quienes, según algunos comentan, ni aún volviendo a nacer, tendrían años suficientes para invertir los millones de euros que perciben.

Tengamos en cuenta que, Tom Hanks o Will Smith -por citar dos de los que más en la cúspide están- han llegado a ser "tasados" en 25 millones de dólares por película, algo más que Brad Pitt (16 millones), Johnny Depp (17) o Jody Foster (15). Sin embargo, siempre hay quien consigue superar lo que parece insuperable y, el "todopoderoso" Tom Cruise, fijó su nómina para La guerra de los mundos, de Steven Spielberg, en 100 millones de dólares (unos 80 millones de euros), junto a un porcentaje de la racaudación en taquilla. Si comparamos, "ellas" suelen estar valoradas más a la baja a pesar de que, contar con Sharon Stone en la segunda parte de Instinto básico, precisó destinar 12 millones y medio de dólares exclusivamente para que la rubia figurara en el reparto.

En nuestro país contamos con casos que tampoco se quedan tan atrás, sobre todo si tenemos en cuenta de que se trata sólo de presentadores de programas. Como Anne Igartiburu que, entre su Corazón de…, las temporadas de Mira quién baila y las campañas publicitarias en las que se le ha contratado, puede presumir de alcanzar los más de 2 millones de euros anuales como contraprestación a su tarea. Algo similar a lo que figura en las nóminas de Matías Prats, Jaime Cantizano y, en su momento, Enma García pero nada que ver con los más de 225 millones de dólares que recoge Oprah Winfrey, conductora de magacines líder de audiencia en Estados Unidos y una de las personas más influyentes y poderosas del mundo.

Un camino en el que también se encuentra, a nivel nacional, Ana Rosa Quintana, poseedora igual que Oprah de su revista y su programa, y que siempre, junto a Juan y Medio y Jesús Vázquez, aparece en la lista de los profesionales de España más valorados económicamente obteniendo, por el orden de mención, cuatro, seis y tres millones de euros. Eso, en lo que respecta a los grandes iconos de este medio audiovisual pero… ¿y los colaboradores? Proliferan a velocidad de vértigo, si bien suele desconocerse cuánto supone en un espacio contar con polémicos tertulianos como Jesús Mariñas (entre 1.500 y 3.000 euros por participación) o Kiko Hernández y Karmele Marchante (entre 500 y 800).

En cuanto a los invitados que se enfrentan a los periodistas de rigor en las tertulias rosas, los de popularidad media de clásicos como DEC o La noria se embolsan entre 3000 y 9000 euros aunque, si nos referimos a los más impactantes (tipo Belén Esteban o Bárbara Rey), la subida del share que garantizan pasa por un caché de entre 40 y 60 mil en cada comparecencia. Conclusión y vuelta casi al principio de nuestro análisis: manejando dichas cantidades… ¿quién dijo crisis?

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