"CAF quiere ser útil para España"

  • La Corporación Andina de Fomento (CAF) acaba de lanzar una línea de avales en dólares para que las empresas españolas puedan optar a licitaciones multilaterales en América Latina

La Confederación Andina de Fomento (CAF) es un banco de desarrollo constituido en 1970 y participado por 18 países de América Latina y Portugal y España, además de 14 bancos privados de la región andina. Con una cartera de crédito de más de 16.000 millones de dólares, la entidad acapara el 35% de la financiación multilateral en América Latina, focalizada infraestructuras y energía. Guillermo Fernández de Soto, ex ministro de Asuntos Exteriores colombiano, fue nombrado recientemente responsable de la entidad para Europa y estuvo recientemente en Sevilla en una ronda de contactos con empresarios andaluces.

-CAF firmó recientemente un convenio de colaboración con el ICO dotado con 300 millones de dólares. ¿Cuál es el objetivo?

-CAF es un banco de carácter multilateral, y tiene mucho interés en ser útil en estos momentos de la vida española. Uno de los aspectos que con mayor preocupación nos han expresado los empresarios en los últimos meses, es la necesidad de establecer un mecanismo de crédito para avales y contragarantías para empresas españolas que participan en concursos licitatorios en América Latina. Tras unas conversaciones con el ICO, se aprobó en días recientes una línea de crédito de 300 millones. De ellos, 200 estarán orientados a la financiación de pymes y otros 100 para avales y contragarantías. Es la primera oportunidad en que un banco multilateral de América Latina otorga una línea de crédito en dólares a España.

-Más de la mitad de su actividad se orienta hacia la financiación de infraestructuras. En este caso, ¿qué sectores les interesan?

-Efectivamente, somos los primeros financiadores en América Latina de infraestructuras y de energía. Pero en esta operación no hay un sector específico. Se trata de apoyar sin distingos a pequeñas y medianas empresas. Con seguridad es una línea que tiene mucho interés para las empresas españolas que participan en proyectos licitatorios en el campo de la infraestructuras en nuestra región.

-Juegos Olímpicos y Mundiales en Brasil, un Papa argentino... Si no es el siglo de América Latina, al menos es la década.

-Es sin duda una época muy positiva para América Latina en lo económico y en lo político. Tenemos unas tareas apremiantes en lo social además de consolidar las reformas estructurales que hemos iniciado. No podemos dormirnos en los laureles. Vamos en la dirección correcta pero no podemos quedarnos simplemente en ese sueño.

-Además, América Latina parece inmune a los vaivenes económicos mundiales.

-Es cierto que atraviesa un buen momento, pero no hay que perder el horizonte. Aún queda mucho por realizar, especialmente en la mejora de la distribución del ingreso. donde sigue siendo una región desigual. Igualmente, América Latina no puede pensar que toda la vida que los precios de los commodities nos va a dar este momento que tenemos. Y como dice el famoso refrán, en los tiempos de vacas gordas hay que ahorrrar para los tiempos de vacas flacas.

-Desde España da la sensación de que en algunos países la seguridad jurídica no es muy firme.

-Son situaciones excecpcionales, que no afectan lo que es una tendencia general de seguridad jurídica, que la mayoría de los empresarios de España reconocen.

-Uno de los objetivos de CAF es profundizar en la integración económica de América Latina. A la vista de la experiencia de la Unión Europea, ¿qué conclusiones extraen?

-Lejos de nosotros está tratar de dar recomendaciones. Sí aprendimos en su momento de Europa que había que hacer la tarea fiscal y que el Estado debía preocuparse más por el bienestar de los ciudadanos y consolidar la democracia. Europa ha mostrado en los momentos de crisis que profundizar en la integración es lo que lo hace más viable. Pero el mensaje que nuestra institución quiere dar es que la integración hay que mirarla hoy con unos ojos más pragmáticos. Hay que tener una agenda multidimensional, no basada únicamente en los propósitos de antaño como contar con un arancel externo común. Eso volvería a frustrar las posibilidades de integración. Hoy pasa por tener en cuenta la competitividad, o la mejora en las condiciones ambientales y de las condiciones sociales. Es decir lo que nos identifica.

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