Carolina, tan solidaria como lo fue su madre

  • La primogénita de Rainiero de Mónaco y Grace Kelly es premiada por su labor a favor de la infancia por una fundación creada por su madre hace más de 50 años.

Hace 50 años, la princesa Gracia de Mónaco fundó Amade (Asociación Mundial de los Amigos de la Infancia), una organización humanitaria para luchar por los derechos de los niños de cualquier parte del mundo. El lunes por la noche su hija mayor, la princesa Carolina, recogió un premio por su labor solidaria otorgado precisamente por esta misma asociación auspiciada por su recordada madre. Un galardón, el Menschen in Europe, que Carolina recogió en Alemania y que, a buen seguro, representa mucho más de lo que parece debido a las implicaciones de su familia con esta organización de ayuda. Además, el encargado de entregárselo fue su gran amigo, el diseñador Karl Lagerfeld. Muchas y bonitas emociones para la que, hasta el matrimonio de su hermano Alberto con Charlene, ha ejercido -sin serlo oficialmente- durante más de dos décadas (desde la prematura muerte de su madre en 1982) como primera dama monegasca.

Porque Carolina no sólo tomó el relevo a su madre a principios de los 80 en las tareas oficiales de representación del Principado. También lo hizo en lo que a su labor solidaria, sobre todo destinada a los niños y al medio ambiente, se refiere. 29 años después, comienza a recoger sus primeros frutos.

Orgullosa de este legado materno, señaló durante el discurso que pronunció tras recoger el premio: "Las amenazas a las que se enfrenta la infancia han cambiado con el paso de los años. La guerra, la desnutrición, la crisis económica, el analfabetismo, el sida... Los desafíos han evolucionado, así como Amade, pero el mensaje fundamental sigue siendo el mismo que proclamó mi madre, su fundadora: los niños deben ser el centro de todos nuestros pensamientos e intereses".

Otro aspecto, heredado de su madre, del que hizo gala la princesa Carolina en una noche tan especial fue la elegancia. La hija de Grace y Rainiero eligió para la ocasión un vestido negro de Chanel (en homenaje a su amigo Lagerfeld) con complementos en el mismo tono. Tan sólo rompió este 'total look negro' con un broche en la solapa.

Maquillada, como suele, de forma muy natural, y con unos sencillos pendientes de oro, Carolina demostró, a sus 54 años, por qué sigue estando considerada entre las mujeres más bellas del mundo.

Tras quedarse viuda a los 33 años del multimillonario italiano Stefano Casiraghi, la princesa se trasladó a vivir a un pueblo de la Provenza, Saint-Rémy, donde se refugió en sus tres hijos, Andrea (de 27 años ahora), Carlota (de 25) y Pierre (de 24). Durante años no se le conoció otra relación, aparte de un fugaz romance con el actor Vincent Lindon. En 1996, empezó a ver de otra manera a Ernesto de Hannover, amigo de toda la vida. En 1999 se casa embarazada de su hija Alexandra. Desde hace un par de años, ambos hacen vida por separado. A él se le ha visto, además, con varias acompañantes femeninas en este tiempo, aunque aún -que sepamos- no se ha firmado el divorcio.

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