Cayetana: invencible

  • La evolución de la duquesa de Alba en el último año ha sido realmente sorprendente

Todo comenzó en septiembre pasado cuando, tras asistir a la boda de su nieto en Jerez, se hizo público el atragantamiento que, con posterioridad al enlace, se produjo en la celebración. En realidad no quedó totalmente claro si se accidentó en ese momento o, más tarde, al tomar una horchata, ésta se le fue por otro lado. Fuera como fuera, lo cierto es que la duquesa empezó entonces a ocupar titulares al coincidir esta circunstancia con el destape de su relación con Alfonso Díez, funcionario de la Comunidad de Madrid que, varias décadas después de haber conocido a Cayetana, regresó con intención de quedarse a su lado.

Por lo que respecta a los herederos de esta veterana casa, varias voces empezaron a apuntar a una posible demencia senil de una matriarca que, a pesar de haber sido vista en silla de ruedas, se resistía a rendirse. Acostumbrada desde siempre a "hacer de su capa un sayo", la duquesa insistió en que su cabeza funcionaba a la perfección y que incluso había intenciones de boda que la unieran al mencionado Alfonso. Sin embargo, tras su audiencia con la reina Sofía -y los consejos llegados de gente cercana-, los planes empezaron a cambiar y, de novio formal, se pasó a "amigo especial".

Idas y venidas de Díez a Sevilla, aparentes enfrentamientos de éste con los de Alba y un sentimiento de preocupación en el ambiente marcaron los siguientes meses hasta que, a principios de marzo, se producía la esperada operación de hidrocefalia que, en la Clínica Sagrado Corazón, obró el milagro. Y es que, si la que ingresaba era una mujer muy deteriorada, quien, poco después, saldría del centro hospitalario parecía haber rejuvenecido varias décadas. Más allá, hasta tal punto fue asombrosa la recuperación que, una vez hechas públicas las primeras imágenes de la intervenida en su casa, pocos eran los que daban crédito a sus ojos.

"Quiero ir a la Feria de Abril", solía comentar Cayetana a los amigos que le visitaban durante su postoperatorio. Dicho y hecho. Durante esa fiesta, la duquesa reapareció vestida de gitana y con más ganas de vivir que nunca. Su enorme fuerza de voluntad y sus deseos de salir adelante han podido más que cualquier adversidad y, esta semana, una exclusiva concedida a la revista ¡Hola! ha reconfirmado tanto su excelente estado como su opinión al respecto de cuestiones familiares como el noviazgo de Eugenia con Gonzalo Miró, quien nunca ha terminado de convencer a "su" suegra. "No quiero que mi hija se ate a un hombre que no merezca la pena".

Es sólo una de las "perlas" que regala la entrevistada quien, además, confirma cómo su momento personal no lo cambiaría por nada. Sin embargo, como curiosidad, destacar que, a pesar de lucir en las fotografías un collar regalo de su querido Alfonso, en el texto de la publicación no hace referencia a este personaje. ¿Será una manera de querer marcar las distancias respecto al que, por otro lado, sigue siendo una de las compañías favoritas de Cayetana? Aún tenemos un "largo y cálido" verano por delante para resolver esta incógnita…

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