Cristina e Iñaki, más unidos que nunca

  • La celebración del 15 aniversario de bodas de la Infanta y su marido ha sido el más triste del matrimonio, en plena mudanza de casa y pendientes del juicio de él.

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El 4 de octubre de 1997 la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin se daban el 'sí quiero' en la catedral de Santa Eulalia de Barcelona ante la atenta mirada de centenares de españoles que seguían el acto religioso a través de la retransmisión de la televisión pública. Hoy, 15 años después, la vida de los duques de Palma ha cambiado radicalmente.

La pareja celebró ayer un amargo aniversario de bodas. Iñaki anda preparando su defensa para el juicio en el que tendrá que comparecer en breve y en el que, según afirmó ayer mismo el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, no tendrá un trato de favor para eludir la cárcel, sino que se le tratará como a "un ciudadano más, con todos sus derechos y obligaciones".

Los duques de Palma tomaron la decisión, hace algunas semanas, de volverse de Washington a España para que él pudiera preparar su defensa con mayor tranquilidad. Mientras Urdangarin casi no sale de casa, su esposa, doña Cristina, acude cada mañana a trabajar a la Fundación La Caixa. Pero son muy pocas las ocasiones en las que se han dejado ver. Una de ellas, saliendo de su casa en coche a finales del pasado mes de agosto.

A todo esto se une que el próximo viernes se cumplirá un año desde que participaran en el último acto oficial de Casa Real y la mudanza de casa enmedio de la que se encuentran. Y es que nada más llegar a Barcelona, se comunicó que no residirían en el ostentoso palacio de Pedralbes y que buscarían un piso que les permitiera llevar una vida más sencilla en el marco del plan de austeridad en el que han sumido sus vidas de cara a su vida pública.

Sin embargo, 15 años dan para mucho. Seguro que los cuatros hijos que han nacido fruto de esta unión -Juan Valentín, de 13 años; Pablo Nicolás, a punto de cumplir 12; Miguel, de 10 años, e Irene, de 7-, consiguen sacarles unasonrisa de vez en cuando que les haga descansar de los problemas y preocupaciones que les rondan por la cabeza.

El paso del tiempo es evidente. Poco o nada queda de ese jugador de balonmano que enamoró a todas las señoras de España que veían en él al yerno perfecto. Los disgutos y la edad han hecho mella en un Iñaki que se refugia en la soledad del hogar y en su familia, en un año en el que, además, ha sufrido la pérdida de su padre.

Eso sí, a su lado siempre ha estado, y sigue estando a pesar de las críticas y las presiones desde la Casa Real, una infanta Cristina que sigue a rajatabla aquello que juró el día de su boda: "En las alegrías y en las penas hasta que la muerte nos separe".

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