Imparable David

  • El diseñador malagueño se hace fuerte en uno de los momentos más difíciles de su vida y habla claro sobre la guerra que está librando contra tres tumores cerebrales.

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De su cabeza han fluido, como si de una olla express repleta de talento se tratara, las ideas más alocadas de la moda española de las últimas dos décadas. Lo que nadie se podía imaginar es que aquella olla tendría que tener un remache para seguir derrochando arte. David Delfin ha hablado por primera vez de la dura batalla que está librando contra el cáncer cerebral. El diseñador malagueño ha concedido una entrevista a Vogue en la que habla claro sobre su enfermedad y, aunque es consciente de la gravedad, se muestra optimista y con muchas ganas de seguir destapando esa olla de talentos con nuevos proyectos. "¿Miedo? De momento, no. No paro de pensar en todo lo que quiero hacer. Me siento con ganas de luchar, me pone. Es grave, soy consciente. Y sé que es una lucha real, son tumores de grado 3 que lo que quieren es seguir adelante… pero tenemos que pararlos", dice rotundo.

El malagueño se dio cuenta de que algo le estaba pasando el pasado mes de enero, cuando empezó a notar molestias en la parte derecha de su cuerpo. A partir de ahí llegó el diagnóstico y, en abril, la operación. "Tres tumores. Era raro, porque normalmente no se presentan así… pero el día 5 de abril decidieron que había que operar. Uno no se podía tocar por la zona en la que está, los médicos ahí no entran; otro estaba bien, se podía quitar sin riesgo de lesiones; y el tercero era complicado pero operable. Era importante que yo estuviera despierto durante la intervención para ayudarles y decirles si todo iba bien", explica contundente. Y todo parece que está marchando sobre ruedas, porque el malagueño, a pesar de que tiene ciertos problemas con el habla y la memoria y ha perdido fuerza en sus extremidades, sigue manteniendo su agenda con cierta actividad a la vez que acude a las sesiones de quimioterapia. Esta misma semana ha participado en Málaga junto a su amiga Alaska en una charla sobre los efectos sociales y la inmediatez del mundo digital.

No hay más que echar un vistazo a sus redes sociales para darse cuenta de que David derrocha optimismo y vitalidad. Los que mejor le conocen aseguran que está "a tope de ánimos" y que la enfermedad es para él un nuevo reto. Prueba de ello es que en la entrevista que ha concedido a Vogue el diseñador habla de su "espíritu de supervivencia" y asegura que no deja de pensar en todos los proyectos que tiene pendientes, entre los que enumera una colección de ropa para niños, una exposición con sus mejores bocetos y profundizar en el estilismo y dirección de arte. Ahí es nada.

La imagen que ilustra la portada de Vogue fue tomada por su pareja, Pablo Sáez, y en ella el diseñador muestra la amplia cicatriz que recorre su cabeza. "En realidad fue una cosa íntima, sin pensar en que se iban a publicar. Era algo nuestro, de los dos. Para recordar momentos. Nos pareció que dentro de la dureza tenían… no sé si decirte belleza, pero sí mucha verdad", explica.

Pablo se ha convertido en uno de los soportes esenciales del diseñador en estos duros momentos, aunque cuenta también con el apoyo de inmumerables amigos, entre los que se encuentra su musa Bimba Bosé (seguramente su principal referente porque también ella se tuvo que enfrentar a la dura batalla contra el cáncer hace unos años) y artistas como Alaska, Rossy de Palma, Bibiana Fernández o Miguel Bosé.

David entiende la vida de forma poliédrica, como lo hace con la moda, por eso no puede ni quiere pararse por este revés. Su mundo tiene muchas otras caras en las que puede demostrar que su cabeza sigue repleta de ideas y expresiones artísticas y que, en ella, el cáncer no tiene más cabida que la de un simple obstáculo que debe saltar 'a piola' para seguir derrochando talento.

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