Kate Moss, como el Ave Fénix

  • Sus polémicas salidas nocturnas provocaron que la 'top' británica perdiera su trono en el mundo de la moda, pero eso es ya cosa del pasado. La maniquí es ahora una mujer nueva, que tras resurgir de sus cenizas ha recuperado su popularidad y estatus de supermodelo

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 Kate Moss fue descubierta en 1988 por la fundadora de una conocida agencia de modelos cuando sólo tenía 14 primaveras. Su 1.66 de altura  la convirtieron en la anti-supermodelo de los años noventa, cuando triunfaban en las pasarelas modelos de la talla de Naomi Campbell, Claudia Schiffer o Linda Evangelista, con cánones de belleza muy diferentes a los de Kate. Su estilo british, copiado y adorado por todos los mortales, y frescura a la hora de posar y desfilar la convirtieron en pocos meses en la chica más cool del planeta prestando su imagen a firmas de la talla de Gucci, Dolce&Gabbana, Versace, Chanel, Missoni, Burberry o Dior, entre otras muchas. Una carrera fulgurante que también la llevó a primera plana de revistas como Vogue o W. Tampoco se resistieron a su atractivo firmas de cosmética como Rimmel. 

Pero todo se vino abajo. Moss se dejó llevar por la fama y los malos hábitos que la acompañan si no se controla. Así, la celebritie se vio envuelta en sonados escándalos. Sus juergas salvajes, coqueteo con las drogas y el alcohol provocaron que la top pasara de ser uno de los rostros más cotizados y aclamados por los publicistas a una de las modelos peor consideradas por las firmas de moda. Su alocada historia de amor con Pete Doherty no ayudó en absoluto y la hicieron caer en las redes de una especie de maldición. Una etapa sombría en la que la polémica, el escándalo y la controversia era sus únicos compañeros, pero de la que consiguió resurgir con más fuerza que nunca.

Actualmente, Kate Moss atraviesa su etapa de mayor estabilidad tanto en el terreno amoroso como en el profesional. Felizmente casada con el cantante Jamie Hince desde hace un año, se rumorea que podría estar esperando a su segundo hijo. Un buen momento personal que compatibiliza a la perfección con su carrera. Kate ha recuperado su estatus de supermodelo y es, ahora, una de las top más demandadas. Tiene contratos sustanciosos con altas firmas de moda y cosmética y junto a la bella Gisele Bündchen encabeza la lista de las modelos más ricas del planeta, según Forbes. Su imagen, a los 38 años y tras dos décadas subida a las pasarelas, es mucho más sofisticada, sensual, sutil y femenina. Características que la acompañan en la nueva campaña de Salvatore Ferragamo, que verá la luz a finales de verano. Lo dicho: Como el ave Fénix.

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