Pantalones vaqueros para todas

  • Campana, pitillo, pesquero, rectos, de tiro alto, anchos, a la cadera... Las opciones son infinitas a la hora de elegir esta prenda, un básico que no falta en ningún armario

La moda va y viene, está en continuo movimiento. Una temporada la campana domina las perneras de los pantalones, dos años después no hay forma de encontrar un vaquero que no sea pitillo. Pero cuando ya no queda nada nuevo por ver, llega el momento en el que todo vale. Y ese momento es ahora.

Tras varios años del reinado del pantalón pitillo, el vaquero pegado a la piel empieza a dejar hueco de nuevo a la campana, aunque ésta se reiventa con respecto a la última vez que estuvo de rabiosa actualidad, hace unos siete u ocho años. Ahora el pantalón no se abre a la altura del gemelo, sino que lo hace a partir de la rodilla o incluso antes (como en el caso de Nicole Ritchie, en la imagen de la izquierda), en una versión "pata de elefante", y se elimina toda la pedrería incrustada o bordados. Cuanto más simples mejor. Para una imagen redonda, lo ideal es compensar lo ancho de la pierna con una camiseta más ajustada o metida por dentro. Además, este modelo es perfecto para las más bajitas, porque permite esconder los más altos tacones y plataformas sin que resulte exagerado a la vista.

Para las amantes de los skinny jeans (pitillo), que no cunda el pánico, siguen presentes y parece que se van a mantener más estrechos que nunca, muy pegados al tobillo. Como acompañantes perfectas, las bailarinas, tal y como las luce Sienna Miller (foto de la derecha), y sandalias tipo romanas o de tiras para cuando aprieta el calor. En este caso, es más aconsejable optar por un top más suelto, para contrarrestar lo estrecho de los pantalones. En un punto medio entre la campana y el pitillo se encuentran los rectos o boot cut (llamados así porque caben las botas por dentro). Es el modelo menos llamativo, pero el más básico de todos y el que nunca pasa de moda. Tiene su pequeña actualización con las perneras más cortas, el pantalón pesquero, que muestra la pierna por encima del tobillo. Más sujeto a las idas y venidas de las tendencias, los vaqueros tipo harem, bajos de tiro y ceñidos al tobillo están muy presentes este verano, y prometen quedarse cuando llegue el frío, combinados con botines, americanas y fulares étnicos.

El toque de esta temporada y la que viene consiste en pequeños desilachados o rotos estratégicos a la altura de la rodilla o en el dobladillo. Son los llamados destroyed jeans, dentro de la tendencia dirty chic, que mezcla prendas que parecen salir de una pelea callejera con complementos dorados y plateados y chaquetas de corte impecable. Independientemente de las tendencias y los nuevos modelos, el vaquero es ya desde hace muchos años un básico insustituíble, válido para una tarde de compras, un día en el campo o una noche de fiesta. Jeans siempre.

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