Rupturas sonadas en edades maduras

Cuarenta años no son nada, o algo así suena en el transistor de Felipe González, que vence el peso del tiempo y cambia de frecuencia a sus sesenta y seis años, a pesar de las molestas interferencias que inevitablemente ha suscitado su ruptura matrimonial con Carmen Romero.

Últimamente las separaciones llueven y no se sabe muy bien a quién mojarán. Nadie habría dado un duro por defender la separación entre ambos políticos, una pareja aparentemente sólida, pero a la que le acechaba el mal del aburrimiento. La pareja ha llevado con discreción el asunto, como también lo hiciera la infanta Elena con un considerable peso nacional encima. Sin embargo no es algo de lo que pueda presumir la pareja hollywoodiense formada por la cantante Madonna y Guy Ritchie, que llevan a la mesa todos los días los pormenores de su agitada vida sentimental, con o sin sus parejas. Sin embargo Madonna era más previsible que el ex presidente del Gobierno , porque ella está más acostumbrada a subirse a los escenarios y cambiar de canción más a menudo, y aunque ahora, al tiempo, lamenta su separación confesando, también de manera pública su profunda tristeza, al día siguiente amanece radiante paseando por un aeropuerto de la mano de su amante sin los ojos rojos de haber llorado.

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