STOP a los daños del sol

  • La costa española tendrá este año en algunas playas un semáforo solar que avisará de la fotoprotección que hay que aplicarse para dejar la piel a salvo de agresiones

La mitad de la población española está pensando ya en las vacaciones de verano y la otra mitad empieza a disfrutar de ella en playas y piscinas. Pero no todos los que se exponen al sol lo hacen de una forma segura, por eso, para llamar la atención de los bañistas, muchos municipios de la costa española han secundado la idea que hace varios años se puso en marcha en Chile para alertar sobre los daños irreversibles que los rayos ultravioleta pueden ocasionar sobre la piel.

Nada más gráfico que un semáforo para saber en cada momento si los rayos nocivos del sol, los UVB, pasan o no la barrera de la piel. Y eso, precisamente, es lo que pusieron en marcha los investigadores de la Universidad de Santiago de Chile tomando como base el baremo de cinco colores con el que la OMS catalogaba las distintas exposiciones a la radiación UV. Así el 'Solmáforo', como se conoce este dispositivo, tiene cinco luces que van del verde al violeta y que indican el nivel de peligrosidad que tiene la exposición a los rayos ultravioleta. Además de las luces, cada 'Solmáforo' cuenta con una breve leyenda en la que se indica el tiempo máximo de exposición al sol que es recomendable en cada segmento según los distintos tipos de pieles, y algunas sugerencias, como el factor de protección solar más aconsejado en cada tramo.

Donde primero se implantó este dispositivo fue en Chile, uno de los países donde la radiación ultravioleta influye más directamente por su proximidad al Ecuador y por su elevada altitud. No obstante, la idea ha empezado a comercializarse en España, donde comenzará a implantarse en breve en muchos municipios costeros. En Andalucía, los primeros que se han hecho eco de esta iniciativa han sido algunas localidades de la Costa del Sol, que colocarán a principios de julio los primeros 'Solmáforos' en zonas muy transitadas del litoral para llamar la atención tanto de los bañistas como de los transeúntes, ya que no sólo los que se tumban en la playa están expuestos a los efectos nocivos del sol. Es más, los días de mayor radiación ultravioleta no tienen por qué ser los días soleados o los de mayor calor.

Lo que está claro es que este dispositivo es una forma original de plantar cara al cáncer de piel que, según la Academia Española de Dermatología, hoy en día representa uno de cada tres cánceres que se diagnostican en el mundo. Sólo en España, en los últimos cuatro años, ha aumentado un 38 por ciento, casi un 10 por ciento cada año, y se prevé que esta alarmante tendencia continúe en las próximas décadas.

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