Taylor Swift polifacética

  • Tras saborear las mieles del éxito en el mundo de la música, la joven cantante se ha propuesto triunfar en el séptimo arte. Ser actriz es su sueño desde pequeña.

Taylor Swift ya se ha cansado de escribir canciones sobre sus relaciones fallidas y está dispuesta a relanzar su carrera profesional. Ahora, tras saborear las mieles del éxito en el complicado mundo de la industria musical donde ha vendido más de 22 millones de discos, la joven estrella quiere convertirse en actriz de cine y pasar a la historia por sus trabajos en la gran pantalla. Sus rizos de oro son los más deseados del panorama actual y su vitrina está repleta de premios, pero ahora está dispuesta a abrir nuevos horizontes en la interpretación. Tras haber participado como invitada estelar en varias series de la pequeña pantalla y haber trabajado en la película Valentine's Day, junto a su ex Taylor Lautner, sin demasiado éxito, Taylor tiene previsto prepararse y presentarse a algún casting cuando termine con su actual gira.

Una fuente cercana a la estrella del country ha revelado que la verdadera vocación de la artista es ser actriz. Por ello, comenzó a recibir clases de interpretación cuando sólo tenía 9 años. "Nunca ha olvidado su sueño", ha dicho este amigo de Swift a la revista Ok!. "Taylor ha querido ser una estrella de cine desde que era niña. Tan pronto como termine la gira de su álbum Red va a relanzar su imagen. Quiere ser actriz mientras escribe canciones que no sean de su última ruptura. Quiere marcar la diferencia y dejar una imagen en el mundo que sea recordada en el futuro", ha asegurado a la publicación estadounidense. Una nueva faceta que no comienza con buen pie, ya que según la misma fuente acaba de ser rechazada para participar en Los Miserables, dirigida por Tom Hooper. "Taylor estaba destrozada por no haber podido participar en la película. Hubiera sido perfecta para mostrar sus dos talentos: su voz y su interpretación", ha comentado.

Swift nació en Pennsylvania y desde pequeña ha sido una enamorada del cine, la música y la literatura. Se considera una chica afortunada y desde luego así es. Comenzó a escribir y con sus primeros acordes llegaron las oportunidades. Su primer trabajo discográfico, Taylor Swift, la lanzó a lo más alto de la fama y con los siguientes discos ha conseguido lo más difícil mantenerse y consolidarse como estrella de la música. Éxitos que se traducen en un sinfín de premios y reconocimientos, y por supuesto en una cuenta corriente con muchos ceros. La joven tiene amasada una auténtica fortuna, por lo que no es de extrañar que esté planteándose adquirir una nueva mansión, situada en el lujoso barrio de Rhode Island y valorada en 20 millones de dólares.

No tiene tanta suerte en el amor. La rubia, a sus 23 años, cosecha una larga lista de desamores, entre los que hay nombres tan conocidos como el de Harry Styles de One Direction, Joe Jonas, Jake Gyllenhaal, Conor Kennedy o el atractivo suerfero hawaiano John Florence, su última conquista. Enamoradiza empedernida, no se rinde ante los fracasos y sigue en búsqueda de su príncipe azul. Y persistente en lo que se propone, desde luego, es. Por ello, no sería de extrañar que se saliera con la suya y conquiste Hollywood con sus dotes interpretativas. La meca del cine es su nueva meta.

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