Transformaciones de cine

Son actores. Así que resulta obvio que para encarnar distintos personajes en la pantalla tengan que caracterizarse como tales. Pero en la meca del cine hay de todo. Los hay que siempre salen igual en sus películas y otros que pueden estar contentos por su don camaleónico. Hace años ya demostraban este peculiar talento, por ejemplo, los veteranos Dustin Hoffman y Robin Williams, quienes decidieron aparecer en los cines travestidos en el papel de Totsie y la señora Doubfire respectivamente.

La moda de no ser reconocidos en el cine, a pesar de su popularidad, también gusta a intérpretes tan famosos y sexys como el guapo Brad Pitt, quien en su última cinta, El curioso caso de Benjamín Button, sufría una transformación radical de aspecto a fin de encarnar a un hombre que nacía viejo y a lo largo de su existencia iba rejuveneciendo.

Pero si alguien en Hollywood parece tener una habilidad especial para aparecer distinto en cada trabajo es el polifacético Johnny Deeep. Cada película plantea un nuevo reto al actor, quien ya salía irreconocible en Piratas del Caribe, pero lo ha hecho todavía más en Charlie y la fábrica de chocolate y, más recientemente, en El sombrerero loco.

En esta última película parece ser la tónica general porque la compañera de reparto de Deep, Helena Bonham-Carter, tampoco se queda atrás caracterizada como la reina de corazones.

Jim Carrey, en su habitual rol de actor cómico, tampoco tiene nada que envidiar a Johnny Deeep. Sobre todo en dos de sus películas, Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snickets y El Grinch, en las que da vida a personajes de ficción.

Lejos del cine de ficción, para interpretar a personajes actuales o incluso reales también algunos actores han debido pasar horas en el set de maquillaje. Fue el caso de Nicole Kidman en Las horas, en la que encarnaba a la escritora Virginia Wolf, y de Gwyneth Paltrow en Amor ciego para convertir su delgado cuerpo en el de una chica mucho más oronda.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios