En la animada orilla malagueña

  • El barrio de Pedregalejo ofrece todos los encantos de la gastronomía pesquera

A los pies de las chimeneas industriales de la Málaga del XIX, se encuentra el restaurante Los Gutiérrez, que combina la modernidad, con el sabor tradicional de la cocina malagueña. Está especializado en marisco, pescaíto frito, y pescado al espeto. La reserva se hace imprescindible, porque llenan salón y terraza durante toda la semana. El salón principal imita el diseño y distribución de un barco, que gracias a su cristaleras parece estar varado en el Mediterráneo, mientras que la terraza comparte arena con las hamacas, que son propicias para dormir la siesta y tomar el sol.

Pero no todo es pescaíto en los locales de la bahía. En Pedregalejo, barrio pesquero con sabor a mar, y al lado de la calle del boquerón, pone el toque diferente La Paloma Restobar, que se ha asentado entre estandartes de peso de la gastronomía malagueña, como el Cabra o Miguelito el Cariñoso. Marcos, su regente, ofrece carnes a la parrilla, pastas y ensaladas propias para el verano. Aunque más que un sitio para comer, es un lugar donde pasar un rato agradable, ya que está abierto todo el día y dispone de conexión wifi, un tranquilo salón adornado de forma rústica con música relajada y una colección de libros al servicio de los clientes.

Si después de comer no nos apetece tumbarnos en la arena, y lo que nos pide el cuerpo es un zumo natural fresquito el lugar propicio es Mandala Chill Bar. Cuenta con una destacada sección de jugos combinados, a los que los más osados pueden añadir su espirituosa favorita, así como una sala con sillones y butacas, y una terraza en el propio paseo muy agradable.

Aunque si queremos darnos el placer de una buena merienda junto a las olas del mar, podemos ir a La Cabaña. Además de ofrecer cócteles, zumos y batidos, tiene una carta de tés verdes, negros y rooibos, con las que acompañar un brownie o un crepe.

Para cerrar el día con una copa, en el mismo Pedregalejo encontramos multitud de opciones, aunque tres realmente interesantes.

El más moderno es el bar Pedrega, que afronta su primer verano con altas expectativas, pese a la crisis económica que azota a todos los rincones de la Península. Local de diseño minimalista que gracias a su cristal corredero interno permite unir la terraza con el interior.

Sin embargo, los reyes de las noches de playa malagueña son La Chancla, antiguo Cohiba, que gracias a su oferta de combinados cubanos acompañados de golosinas y palomitas, consigue formar colas de gente esperando hasta pasadas la una de la madrugada, pero lo propicio en este caso es llegar con el suficiente tiempo para poder disfrutar de las mesas que tienen habilitadas en la propia arena.

Y en los Baños del Carmen, los Gómez regentan el Balneario Tropical que cuenta con las mejores vistas del litoral malagueño. Además de ser un rincón donde tomar combinados propios de islas caribeñas, es un lugar de reunión cultural, donde se organizan actividades culturales, quedadas a través de internet y conciertos .

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