Una década de amor y servicio a España

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Ya lo dijeron en la petición de mano aquel 6 de noviembre de 2003. Se casaban porque se querían, pero también para "trabajar" al servicio de la Corona española y asegurar la continuidad monárquica. También dijeron que querían tener "entre tres y cinco" hijos y, de momento, se han quedado en dos. Los Príncipes de Asturias celebrarán su décimo aniversario de bodas el próximo jueves 22. Una cifra redonda en el calendario afectivo de cualquier pareja que, en el caso del heredero y su consorte, acarrea el consiguiente interés mediático. Oficialmente no realizarán ningún acto oficial para conmemorar ese día y, por ahora, tampoco habrá ningún posado exclusivo por parte de la real pareja. Son varios los medios, sobre todo las revistas del corazón, que salen a la calle un día antes, el miércoles 21, que preparan especiales para ese día y han preguntado a Zarzuela si va a haber alguna imagen institucional que conmemore dicho aniversario. Incluso algún medio ha consultado la posibilidad de realizar una entrevista. En ambos casos, el resultado hasta ahora ha sido "no saben, no contestan". Por ahora, Don Felipe y Doña Letizia no tienen intención de facilitar foto oficial. No es de extrañar en un momento en que el matrimonio se ve continuamente bombardeado por rumores de crisis y la Familia Real, además, no atraviesa precisamente por su momento de mayor popularidad.

De hecho, los rumores de crisis conyugal han formado parte de la información general durante este último año, más si cabe tras algunos desplantes públicos de la Princesa a su marido en presencia de altas personalidades del sector político y económico como se ha referenciado en la prensa en varias ocasiones. O discusiones unilaterales en las que el heredero callaba ante los prontos de su mujer. Estos desajustes, que pueden ser habituales en matrimonios que como el de los Príncipes llevan ya una década, tuvieron su punto de inflexión este verano en Palma cuando la Princesa desapareció de Marivent dejando al Príncipe solo con sus hijas. No hubo explicación a esa huida, y si fue sorprendente que Leonor y Sofía se quedaran en Palma, más aún que la consorte real decidiera no acudir a un almuerzo que el Rey, la Reina y el Príncipe organizaban para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Diez años después de aquel 'sí, quiero' que unió al Príncipe heredero de España con una periodista en la catedral de La Almudena, la monarquía española se enfrenta a uno de los retos más duros de su existencia: demostrar su necesidad. La situación, desde luego, no tiene nada que ver con el idilio y romanticismo de hace una década, cuando un príncipe y una periodista enamorados prometieron dedicar su unión a trabajar por y para este país y los españoles.

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