Los díscolos de las casas reales europeas

  • Desde Laurent de Bélgica a los múltiples escándalos en la casa real inglesa. Ninguna familia real se 'libra' de protagonizar en público algún momento comprometido

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Coronas afectadas por los escándalos. Son pocas las casas reales europeas que no se han visto salpicadas en los últimos años por algún escándalo. La mayoría tiene que ver con los negocios particulares, el uso de sus influencias o en sus vidas privadas "poco ejemplares".

"Ninguna persona está por encima de la ley, y la justicia debe poder hacer su trabajo con toda independencia". Palabra de rey. La frase podría ponerse perfectamente en boca de Juan Carlos I o Felipe VI, pero, en realidad, la pronunció Alberto II de Bélgica en su discurso de Navidad de 2006. Se refería al príncipe Laurent, acusado entonces de desviar fondos de la Marina para su residencia. El príncipe belga ha seguido cosechando escándalos. En marzo de 2011 viajó al Congo, pese a contar con el expreso veto del rey y del gobierno belga, y fue apartado cautelarmente de sus misiones oficiales. El benjamín de Alberto y Paola hizo caso omiso a la advertencia del primer ministro de su país y el año pasado acudió a las celebraciones del 90 aniversario del Ejército Popular de Liberación de China con varios políticos del país. Laurent, en una clara señal de provocación, compartió la imagen en su cuenta de Twitter, que después se vió obligado a cerrar.

Enrique de Inglaterra se disfrazó de nazi, y Ari Behn de 'drag queen' en Barcelona

Pero, sin duda, la que más fuegos ha tenido que apagar ha sido la reina de Inglaterra, Isabel II. Tras su célebre annus horribilis marcado por los divorcios de sus hijos y las portadas copadas por sus nueras, Sarah Ferguson inauguró el capítulo de compraventa de altas influencias. La ex esposa de Andrés fue pillada por el polémico News of the World, que la grabó mientras ofrecía a un supuesto hombre de negocios la posibilidad de acceder a su ex marido a cambio de medio millón de euros.

El propio príncipe Andrés, que tuvo que renunciar a algunas de sus funciones oficiales, no le fue a la zaga y pronto escandalizaron sus "amistades peligrosas" con un financiero americano implicado en abusos a menores, con el hijo de Gadafi Saif al Islam, con el hijo del presidente derrocado de Túnez o con un traficante de armas libio. Además en su día llegó a bloquearse un proyecto suyo para construir un club de golf en los terrenos del palacio de Windsor.

Ni qué decir tienen las múltiples salidas de tono de los nietos de Isabel II, fundamentalmente del príncipe Enrique, que en 2005 fue pillado por la prensa sensacionalista británica disfrazado de nazi. Muy lejos de la modélica imagen de prometido feliz y enamorado de la que hace gala ahora junto a su novia, Meghan Markle.

Tampoco se libran en Holanda. Bernardo, marido de la reina Juliana y padre de la nterior soberana, fue objeto de escándalo en 1976 al aceptar, supuestamente, un soborno. No llegó a los tribunales, pero tuvo que renunciar a su puesto en los consejos de administración de varias empresas y a su papel institucional. En el verano de 2011, su nieto, el actual rey Guillermo, y su esposa, Máxima, fueron cuestionados por utilizar paraísos fiscales en una poco clara operación de compraventa.

A otro nivel, en Noruega, la princesa Marta Luisa, hija de Harald V, fue criticada en 2002 por utilizar su título para promocionar sus giras con el coro de gospel de Oslo. El verano de 2016 Marta Luisa anunció su divorcio de Ari Behn tras más de diez años de matrimonio y tres hijas en común. Calificado como el 'yerno pesadilla' de los reyes Harald y Sonia, llegó a disfrazarse de drag queen para irse de fiesta con Carmen de Mairena en Barcelona.

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