Aquel niño de La Zarzuela

  • Cuando era pequeño, Don Felipe conquistó a la prensa  con sus travesuras y hoy sigue sorprendiendo por su entrega como padre. A finales de este mes cumplirá 49 años.

Una imagen de don Felipe de adolescente. Una imagen de don Felipe de adolescente.

Una imagen de don Felipe de adolescente.

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Ver a un Rey de compras en El Corte Inglés no es una imagen para nada habitual, pero es con la que ha vuelto a sorprender Don Felipe hace sólo unos días. El monarca suele dejar a un lado el protocolo cuando se trata de cumplir los deseos de sus pequeñas, y por eso no tuvo reparos en acercarse al centro comercial más próximo a Zarzuela para atender las peticiones navideñas de sus dos hijas, como ha hecho en años anteriores. Es justo esta imagen de hombre cercano y atento la que más sigue sorprendiendo del monarca español, y no será porque no haya dejado claro desde su infancia que no le gustan los remilgos.

Don Felipe siempre se ha mostrado como una persona sencilla y ha sabido capear el acoso mediático en su día a día con total naturalidad, independientemente de la edad que tuviera. Su vida ha estado mucho más expuesta mediáticamente que la de sus hijas (cuya privacidad se encarga de mantener bajo llave, salvo en muy contadas ocasiones, para que crezcan como el resto de los niños de su edad) y no le ha importado posar para la prensa en cumpleaños, en sus horas de juego o incluso en el colegio.

La infancia de Don Felipe, que el próximo día 30 cumplirá 49 años, es fácil hilvanarla si se ordenan las cientos de fotos que se han ido publicando en los medios desde que abandonó la madrileña clínica de Nuestra Señora de Loreto aquel 1 de febrero de 1968. Sus travesuras en Palacio no pasaron desapercibidas para casi nadie. Le gustaba montar en el kart que le regaló la Escudería Universitaria de Barcelona y le encantaba escaparse de la zona acotada para juegos que tenía el palacio, aunque luego intentara evitar las riñas de los escoltas contándoles los últimos chistes sobre su padre.

No hay más que echar un vistazo a las crónicas y fotografías de la época para ver que en el colegio Santa María de Rosales, donde ahora son sus hijas las que acuden a clase, no gozaba de ningún tipo de privilegios. Las ocurrencias de aquel rubio de intensos ojos azules, que aseguraba en una ficha que la profesión de su padre era "la de los aviones" y no se ruborizaba al manifestar que su asignatura favorita era la de la siesta, se había ganado no sólo a sus compañeros de pupitre, con muchos de los cuales hoy sigue manteniendo relación, sino también a la prensa.

Don Felipe fue, según declaró con los años la Reina Sofía a Pilar Eyre, el niño mimado de Zarzuela. "A Felipe, de pequeño, lo habíamos malcriado. Le gustaba dormir mucho y madrugar poco, tendía al capricho, a hacer lo que le daba la gana y salirse con la suya... por eso convenía exigirle", dijo haciendo valer la máxima que siempre ha llevado a gala: "a los niños, ni mimarlos ni olvidarse de ellos".

Y precisamente por eso con 17 años aquel chaval fue enviado a Canadá para cursar COU, una experiencia que, aunque le costó asimilarla, le sirvió para crecer como persona. Fue en esa época cuando se empezaron a conocer los primeros amores del entonces Príncipe de Asturias. Antes de que la americana Gigi Howard ocupara portadas, una joven Victoria de Carvajal ya había ocupado el corazón del hijo del Rey, aunque se trató de un romance pasajero. Ninguna otra caló más hondo en el heredero que Isabel Sartorius, una relación que marcó su juventud y se prolongó durante cuatro años y que la distancia terminó rompiendo cuando Felipe se fue a Estados Unidos para cursar un master en la universidad de Georgetown, en Washington.

Modelos, deportistas y diplomáticas -como Jasmin Gahuri, Alicia Kreslova y Gabriela Sebastian de Erice- pudieron ocupar también el corazón de uno de los herederos más guapos del mundo, aunque la próxima en la lista sería Eva Sannum, una modelo sueca a la que conoció en Madrid, donde ella estudiaba Publicidad. Aquella relación, solapada por sus amigos de siempre y criticada por sus padres y por la prensa, no llegó a mayores, aunque sirvió para que el príncipe elevara la voz el día que encontró a la que parece que será la mujer de su vida, Doña Letizia, una joven plebeya de la que se enamoró viendo el Telediario de las tres y con la que se casó por amor rompiendo todos los esquemas.

Don Felipe soporta desde hace dos años el peso de la corona española, un cargo para el que fue preparado desde la cuna, pero no le importa dejar el cetro a un lado cuando se trata de la educación y la sonrisa de sus hijas, como así lo ha vuelto a dejar patente esta Navidad con su tarde de compras en la juguetería de El Corte Inglés.

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