El pasado NO fue mejor

  • Los hay que miran atrás y anhelan volver a aquellos tiempos en los que se sentían más atractivos. No es el caso de otros, que seguramente prefieran guardar fotos como éstas.

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Dos mil abdominales diarios. Son los que consiguen que el ex presidente del Gobierno Jose María Aznar luzca unos "cuadraditos" que antes no se podían ver ni con la mayor de las imaginaciones. Según su entrenador personal, dedica dos horas todos los días a hacer ejercicio, y su vida gira ahora en torno al deporte. Este cambio del traje de chaqueta por el chándal ha hecho posible que se le haya fotografiado en sus vacaciones en Cerdeña mostrando un abdomen que pocos relacionarían con un hombre de 56 años. "Aznar el macho", le llamaron en el periódico italiano Il Corriere della Sera.

Pero hay políticos que van al contrario, como es el caso de Arnold Schwarzenegger. El Gobernador de California, antes campeón culturista y actor, ha perdido totalmente la forma y ha pasado de un cuerpo en el que se podían adivinar todos los músculos, a otro propio de alguien que no hace más que engullir hamburguesas. Sí ha mejorado con el tiempo el presidente estadounidense, Barack Obama. Aunque quizás no hubiera tenido el mismo carisma de haber mantenido la imagen que tenía hace unos años. Se ha cortado el pelo y ahora muestra un estilo sobrio y pulcro, que le alejan de la imagen de cantante que tenía entonces.

Puede que Victoria Beckham se gane las antipatías que genera por su actitud altiva, pero lo que no se le puede negar es ser la artífice del cambio totalmente radical de su marido. David Beckham es ahora imagen de Giorgio Armani y un filón publicitario, aunque lo más seguro es que hace varios años nadie le hubiera contratado para ser la cara de una firma.

Tampoco George Clooney habría conseguido los papeles de galán que tiene en la actualidad de haber seguido con ese flequillo al más puro estilo nerd de instituto y las gafas de montura metálica. Bruce Willis habría corrido la misma suerte. Su fama de chico duro del cine no tendría ninguna base si se tomara en cuenta cómo era antes. En este caso, haber perdido el pelo no ha sido del todo malo. En España también hay maduritos que seguramente preferirían no tener que recordar tiempos pasados. Carlos Sobera y Javier Sardá han dejado crecer sus canas y nada tienen que ver ahora con ese niño vestido de marinerito o ese joven periodista con la raya del pelo a un lado a lo chico bueno. Quién diría entonces que sería un pillo y presentaría Crónicas Marcianas.

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