"Los premios son sólo algo más que limpiar en casa"

Consciente de su éxito, El Barrio no marca distancias aunque, dentro de su accesibilidad, sabe guardar ese halo de misterio de todo artista. Constructor de una longeva carrera, ha sabido mantenerse en primera línea musical alejado de fiestas, revistas del corazón y de una industria que, sin otorgarle premios, no deja de reconocer que es una de las figuras que más conciertos llena y más álbumes vende.

-Le noto más maduro en sus temas, ¿no?

-Posiblemente. Éste es un trabajo más integrado en la sociedad y más sarcástico. Es una vuelta a mis orígenes.

-¿Dirige sus producciones a su gusto?

-Sí. Tengo el don de hacer la música que quiero y, encima, gusta. Espejos es una forma de mostrarle al público mi manera de vivir.

-¿Y si es usted el que se mira en esos espejos? ¿Qué ve?

-Una persona que ha ido creciendo paso a paso. Alguien que todo lo que tiene es gracias a sus admiradores.

-¿No le da miedo el tiempo?

-Para nada. Es lo único verdadero de la vida. Nacer y morir. Igual que hay que aceptar que esta mi profesión se acabará algún día.

-¿Qué tal está sin sombrero?

-Muchísimo mejor. Soy la persona de andar por casa y no estoy sometido ni a precios, ni a comidas malas, ni a dormir fatal… Eso no significa que deje de reconocer que, con el sombrero, me llevo bastantes satisfacciones.

-¿Para qué sirven los premios?

-Para nada. Son sólo algo más que limpiar en casa.

-Creo que tiene dos niñas… Háblenos de esa faceta suya como padre…

-No salgo de casa porque soy muy padrero, muy vigilante y protector. Supone una máxima responsabilidad.

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