Valérie Tasso

"Ni en sexo ni en seducción existen recetas infalibles"

  • La autora de 'Diario de una ninfómana' publica un nuevo libro sobre el arte de seducir. En 'El método Valérie', la francesa nos descubre algunas claves para conseguir lo que queramos.

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Este año se cumple el décimo aniversario de la llegada a los quioscos de Diario de una ninfómana, la polémica obra con la que Valérie Tasso apareció en la escena pública. Esta sexóloga, escritora e investigadora francesa afincada en Barcelona ha escrito otros cinco libros después -Paris, la Nuit (2004), El otro lado del sexo (2006), Antimanual de sexo (2008), Sabré cada uno de tus secretos (2010) y Diario de una mujer pública (2011)-, todos ellos ensayos, aunque con ninguno ha repetido el éxito de ventas del primero, cuya adaptación cinematográfica ha llegado además a más de 40 países. Ahora publica El método Valérie, al que define como un libro que aporta algunas "claves sobre la seducción". Por si su faceta de escritora no fuera bastante, también colabora en el programa de Manu Sánchez, La semana más larga (en Canal Sur). En él, desarrolla su faceta de sexóloga respondiendo a las consultas de los espectadores.

-Usted dice que su libro no es un manual de seducción. ¿Qué es entonces?

-¿Usted cree que es un manual? No lo creo. Yo lo que aporto son unas claves no estereotipadas. Un manual responde a los estereotipos. En mi libro explico que no se puede generalizar, lo que intento es ayudar a que a través de unas claves el lector se lo pase bien y mejore su vida.

-Entonces, al igual que hace en el programa 'La semana más larga' con Manu Sánchez, lo que hace es dar consejos...

-No soy una coach, ni creo en el método del coaching. No quiero sustituir a los psicólogos. Yo no doy consejos, sólo claves. En mi obra recomiendo ser una misma; esto es justo lo contrario de un estereotipo. Sería el no-método del método.

-Pero da recomendaciones para seducir.

-Doy algunas pautas. La primera es la diferencia entre seducir y ligar. Seducir es cautivar a alguien a través de un proceso engañoso. Ligar incluye un contrato implícito entre las dos partes, lo que no ocurre en la seducción. El seducido no quiere dejarse seducir...en principio. ¿Ha visto usted la película Las amistades peligrosas? Explica muy bien en qué consiste el proceso de la seducción. John Malkovich interpreta a un seductor de libro. El fin último de la seducción no tiene por qué ser llegar a la cama. De hecho, cuando el seductor atrapa a su presa, baja el interés por ella. Teniendo en cuenta la definición, es imposible dar recomendaciones para la perfecta seducción; cambia según la persona, la situación... influyen muchos factores. Ni en el sexo, ni en la seducción existen recetas infalibles.

-¿Se puede aprender a seducir o es una cualidad que se tiene o no se tiene y punto?

-Hay gente que tiene esta cualidad de nacimiento. Por ejemplo, mi compañero Manu (Sánchez), aunque él aún no ha podido conmigo (risas). Pero también se puede aprender; de hecho, es más interesante aprender a seducir que tenerlo ya de fábrica. Aunque requiere esfuerzo y mucho tiempo, eso sí. Hoy en día, en que vivimos a mil por hora y siempre estamos ocupadísimos con mil cosas, se está perdiendo este arte, el de seducir. Es muy similar al arte de la guerra. No obstante, puede resultar muy interesante apostar por él en nuestras vidas. Es más constructivo que hacer la guerra.

-Menciona usted a Manu Sánchez. ¿Es él seductor?

-Pooor supuesto, es un gran seductor. Para ponerse ante las cámaras hay que serlo. Lo más importante es ser espontáneo y natural. Y Manu lo es.

-Dice que la espontaneidad y la naturalidad son cualidades de un buen seductor. ¿Cuáles más?

-No hay que ser previsible. Ser previsible en las relaciones, sean del tipo que sean (sexuales, amorosas), es lo peor que te puede pasar. Saber que ya conoces algo, no te hace querer conocerlo más sino justo lo contrario, dejarlo de lado.

-En televisión trabaja más con su faceta de doctora pues aconseja a los espectadores sobre cuestiones sexuales. ¿Qué es lo que más preocupa a los andaluces en este sentido?

-No sé qué cuestión preocupa más. Lo realmente preocupante es que cuando no hay un problema, lo buscamos. Parece que vivimos en un mundo tan pesimista y triste que el hecho de que todo marche bien es imposible. Con eso es con lo que más me tropiezo: con parejas que, a pesar de estar bien y no tener problemas en la cama tampoco, se los buscan. Parece que al tener algo bueno nos sentimos culpables. Cuando lo que deberíamos hacer es sentirnos afortunados y disfrutarlo.

-Entonces ¿la crisis tiene que ver con que las parejas se peleen más y tengan más problemas con el sexo?

-No tendría por qué influir, porque son cosas distintas, pero así es. Cuando se pasa mal, afecta a todos los niveles, también al sexual y a la relación de pareja en este caso. A lo mejor, en el fondo todo va bien. Pero está esa negatividad, esa sensación de pérdida que acaba comiéndoselo todo. Es normal. Pero tenemos que intentar que no afecte salvo a lo imprescindible.

-¿Cree que seríamos más felices si fomentáramos nuestra faceta de seductores?

-Sin duda. Puede parecer frívolo, pero no lo es. El seductor consigue cosas, con lo que consigue bienestar, y de eso se trata ¿no? Si consiguiendo el objeto de nuestro deseo somos más felices, ¿por qué no poner todo nuestro empeño en ello?

-¿Hemos relegado al sexo a un segundo plano, entonces?

-No sé si al sexo en general. Pero hemos de verlo todo de una manera más clara, las cosas no son tan complicadas como creemos. En nuestra sociedad el sexo se ha convertido en un problema, no en un valor, que es lo que realmente es. Nos empeñamos en buscar la perfección, cuando lo imperfecto es precisamente lo mejor. lo más bonito, lo más valioso.

-Usted debe tener mucha experiencia para haber llegado a estas conclusiones, ¿no?

-(Risas). Cada mujer tiene las suyas. Cada hombre y cada mujer son únicos.

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