"En vacaciones, no enciendo la tele"

  • La periodista aprovecha el verano para preparar suculentos desayunos para su familia y dormir todas las horas que no puede dura nte el año l Camina varias horas al día, hace deporte y procura leerse más de un libro

"Dormir. Dormir. Soy una mujer muy activa y me encanta aprovechar los días de vacaciones al máximo pero llega un momento en el que necesito recuperar horas de sueño. Y lo intento, aunque no lo consigo ningún verano porque luego me pueden las ganas de hacer cosas. Mi día siempre comienza, a diferencia del resto del año, a las 10 de la mañana con un desayuno importante para mí y mi familia. Me encanta preparar yo misma todas las cosas para compartir ese rato. Los periódicos siempre encima de la mesa, en ese sentido reconozco que no soy capaz de desconectar. Eso sí, no enciendo la tele ni un día de las vacaciones. En mis días de verano hago todo lo contrario a los meses de trabajo. Paso de maquillaje, de secador, de tacones, de ropa ajustada... Aprovecho todas las horas del día. No le dedico tiempo ni a arreglarme demasiado. Es lo que tiene levantarte todos los días a las 6 de la mañana, que aprendes a estar estupenda en apenas diez minutos.

Soy una correcaminos y procuro pasear y hacer deporte a diario, sobre las 11 de la mañana. Camino 2 ó 3 horas al día y, en verano, es cuando puedo hacerlo relajadamente. Además, me encanta hacerlo en compañía, sin ninguna prisa. Aunque cuento los días para que lleguen las vacaciones y tener todo el tiempo del mundo para descansar, luego me paso todo el tiempo moviéndome y haciendo cosas. El resto del día es para estar con mis hijos, con mi madre... Hablar con ellos y pasar el rato sin mirar el reloj o el móvil es un placer al que no renuncio También busco huecos para leer, despues de comer, sobre las 3 de la tarde, a las 4 es la hora de la lectura. En las semanas de vacaciones intento leer bastante porque luego apenas tengo tiempo de dedicarle a la lectura el tiempo que deberíamos dedicarle. Un libro, por lo menos, cae. A las siete, una merienda, y después, más paseo. Una visita a alguna parte...

Eso sí, cuando planeo un viaje me encanta improvisar. Montar un campamento en cualquier lugar y disfrutar de lo que venga. Ahora, mi alma aventurera está de descanso porque mis vacaciones las ajusto a mis niños, no me queda otro remedio. Recorrerme el país de arriba a abajo en sólo unos días sin saber qué vas a hacer o dónde vas a dormir es algo que me encanta. Un verano nos fuimos en plan mochileros al norte de la India y acabamos durmiendo en el patio de un colegio. Todo parece que iba mal pero es uno de los viajes que más recuerdo. Otro año viajé a Costa Rica embarazadísima y saltándome por completo las recomendaciones de mi ginecólogo. Estuvimos dando tumbos. Vaya bronca me echaron.

Siempre viajo al sur, porque me encanta, y más con Roberto Leal como anfitrión, que me da todo tipo de consejos acerca de los restaurantes que debo visitar. Confieso que vaya donde vaya, esté donde esté, lo que más me gusta hacer es comer durante todo el día. Ceno sobre las 9 de la noche. Menos mal que tengo una buena genética y me puedo permitir todo tipo de caprichos".

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