Una mina al sur de Cerdeña

La gran isla italiana tiene forma de pisada. Los griegos la llamaron 'ichnusa' (pisada). Los romanos, que jamás lograron conquistar Cerdeña por entero, la bautizaron como 'sandalion' (calzado o sandalia). Tal vez, entre la premura y la ignorancia, asociamos Cerdeña con el turismo de los pudientes. De hecho, al norte la Costa Esmeralda ofrece su complejo turístico para rebosantes billeteras. Pero hay muchas otras Cerdeñas, como la que existe por el sur, jalonada por minas abandonadas que permiten hacer una ruta nostálgica junto a montes arcaicos, calas azules y acantilados.

De paseo por BCN

La invasión turística está haciendo de Barcelona uno de los iconos del gran Planeta Turismo. Al año la visitan más de treinta millones de turistas. Cuando se visita Barcelona hay que asumir que somos parte de los cien millones de personas que anualmente cruzan -cruzamos- las Ramblas. Hay que aprender a convivir con el turismo abrasivo. Nuevas rutas turísticas pueden seducirnos más allá de los posibles encantos literarios (de Juan Marsé a Ruiz Zafón). La ruta del independentismo tiene su aliciente, por raro o muy raro que pueda parecernos.

Turistas de la distinción

El turismo masivo alcanza su cénit en pleno verano. Corren malos tiempos para los turistas que buscan un halo de sutileza en sus viajes. Puede que todo esté perdido. O no tanto. Porque hay lugares en parte a salvo de las invasiones. Es el caso de la ahora ciudad 'cool' de Leeds, o de Zagreb o de Estambul, con sus peculiares museos de objetos. Nos cae mal el turista sibarita o engreído. Pero ocurre que ahí afuera, en mitad del verano cañí, lo que hay mayormente es muchedumbre y campos de concentración del placer, como llamaba Eugenio Trías a las playas llenas de bañistas.

Viajar y alucinar en colores

Hay lugares en el mundo que se encuentran vacíos por culpa de las guerras, los terremotos y toda laya de calamidades. De la mayoría de ellos sólo quedan restos, carcasas de grises. El gris recuerda mayormente el doloroso pasado. Pero como es verano y lo estival llama a lo alegre. En Júzcar, en la serranía rondeña, se halla este singular pueblo pitufo, pintado todo él de azul.

Los viajes fronterizos

A menudo las guerras y los conflictos provocan extrañas fronteras que separan ciertos territorios entre países mal avenidos. La frontera siempre ha sido una idea muy del gusto de la literatura íntima. Pero hay fronteras y fronteras, como éstas que nos ocupan aquí, en las que el viajero fronterizo podría sentirse atraído por cierta voluntad de escisión personal. Es como si en el paisaje de los límites se sintiera extrañamente a gusto, a solas con su vocación de indeciso. ¿Por qué elegir un lugar u otro de la frontera?.

Por la España vacía

Javier González-Cotta es periodista y escritor. Sevilla, 1970. Ha publicado el libro 'Estambul. Paseos, miradas, resuellos' (Almuzara, 2013), 'Errabundia Express' (Point de Lunettes 2010). Su último libro publicado es 'Viaje por Galípoli. La batalla sobre el tiempo' (Pre-Textos, 2016). Ha sido editor y fundador de la revista 'Mercurio', ha colaborado en 'El Mundo' y ahora escribe crítica literaria y opinión para los periódicos del Grupo Joly.