El éxito del Monkey Week reivindica el rock como agitador económico

  • Medio centenar de cabeceras musicales aprovechan el festival para firmar en El Puerto el manifiesto 'La cultura no es un lujo' contra el incremento del IVA , que será enviado al Gobierno

La Mota Ediciones es una sociedad cooperativa con ocho años de vida gestionada por tres treintañeros -Tali Carreto y los hermanos Guisado- que ha conseguido que un puente en el que El Puerto no jugaba a casi nada tenga, en palabras de su concejal de Juventud, Millán Alegre, exultante tras los resultados del fin de semana, "un impacto similar al de la motorada". El éxito de la cuarta edición celebrada entre el jueves y el sábado pasado se mide en la satisfacción de los negocios del centro. El Monkey pasará en los próximos días su habitual encuesta a través del Centro Comercial Abierto. Hasta ahora los datos siempre habían sido buenos, pero los organizadores están seguros de que este año esa impresión mejorará. "Los hoteles nos van a tener que poner una alfombra roja", afirman. La ocupación hotelera ha estado por encima del 90%.

Tali Carreto, con la voz ronca tras tanta actividad desenfrenada, daba ayer por hecho, sin tener cerrados los números, que esta edición había sido la más multitudinaria de todas las celebradas. "Nunca se han vendido tantas entradas, ni ha habido tanta gente. El viernes teníamos varios locales con los aforos completos. La plaza del Castillo, que era el escenario abierto para todo el mundo, ha tenido buena afluencia a todas horas, pero los dos cierres con Xoel y Suite Bizarre consiguieron que no cupiera prácticamente nadie más. Este año no se han visto showcases vacíos. Renfe nos llegó a informar que el viernes habían vendido todos los billetes de vuelta a Sevilla del domingo. Ha sido una locura, pero una locura controlada porque es un público muy cívico, un público que viene aquí porque lo que le interesa es escuchar música".

Asegura Carreto que en estos cuatro años ha calado el eslogan que machaconamente lanzan para explicar qué es el Monkey: "las bandas del mañana. Por eso este año, que no hemos programado grandes nombres, hemos crecido. La gente ya sabe que este festival no es un festival de grandes nombres, sino que el concepto es otro. Dos días, uno menos que en anteriores ocasiones, para estar en un bonito sitio y ver qué se cuece en la escena de otras ciudades. Y aquí hay bandas de todas partes".

La Mota se multiplica con el Monkey. En la organización participan un centenar de personas y son colaboradores directos casi una docena de establecimientos hosteleros, que alimentan de público al resto de establecimientos cercanos. Además, entre discográficas, técnicos, promotores, salas de conciertos y empresas de promoción y comunicación El Puerto acoge cada año a no menos de medio millar de profesionales relacionados con el mundo de la música que tienen en el teatro Muñoz Seca un centro de operaciones en el que se producen y proyectan movimientos económicos de todo tipo. Monkey bombea actividad a una industria asolada por las descargas ilegales y el todo gratis. A esto hay que añadir 600 músicos y no menos de un centenar de periodistas.

Ese era otro de los objetivos de la edición de este año, aunar de manera clara las voces de la industria en contra de recortes públicos a la creación, pero sobre todo, ese golpe a la línea de flotación del sector que es el incremento de trece puntos del IVA. Del teatro Muñoz Seca ha salido este fin de semana un manifiesto rumbo a La Moncloa. Lo firman 50 cabeceras musicales, se llama La cultura no es un lujo y, entre otras cosas, lamentan ser "...damnificados de ese desprecio y rencor que nuestros gobernantes muestran con un sector que aporta buena parte del 3% del PIB que supone la cultura y también uno de los mejores escaparates para esa 'marca España' que tanto les gusta pasear (...) si de todo esto algo se salva será por nuestra capacidad de mantenernos unidos ".

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