"Al Monkey se viene a conocer a las que serán grandes bandas del mañana"

  • El festival portuense se hace más urbano que nunca en su nueva edición, que arranca el 11 de octubre con Pony Bravo y que ofertará a lo largo de las siguientes 48 horas más de un centenar de conciertos

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-El Monkey abandona el Monasterio. ¿Pierde identidad?

-Todo lo contrario. Nació como un festival alejado de grandes recintos e integrado en la ciudad. Ahora, más que nunca, Monkey Week es ese festival urbano que sucede en bares y salas.

-102 conciertos por toda la ciudad en poco más de 48 horas. A ver qué cuerpo aguanta.

-Los que disfrutamos de la música, y los que se dedican a ella, sabemos a lo que venimos al Monkey: a conocer hoy las grandes bandas de mañana. Y tanto conocimiento conlleva un esfuerzo.

-¿Cómo se gestiona todo esto en tiempos de crisis?

-Haciendo malabares. Mientras el festival sigue creciendo en prestigio, lo que le rodea se vuelve más oscuro: los posibles patrocinadores tienen menos presupuesto, las grandes marcas apuestan por los macrofestivales... Del estado financiero de las instituciones ni hablamos. Pero siempre hay quien apuesta por un formato diferente: ahí están Jägermeister, patrocinador de nuestra noche inaugural, o Cruzcampo, que ha revalidado su confianza a sabiendas de la proyección que tiene el festival a nivel nacional. En el lado institucional, agradecemos el apoyo del Instituto Andaluz de la Juventud. También hay que agradecer la colaboración del Ayuntamiento, y la participación de los comercios locales, empezando por los bares y salas .

-Abre Pony Bravo, un grupo que ha crecido con el Monkey.

-Pony Bravo es la banda referente de la escena andaluza por méritos propios: por su arrojo, por experimentar más allá de la fórmula fácil, por cultivar la tradición. Ahí está esa versionaza suya de La niña de fuego. Nosotros como festival y ellos como banda hemos crecido en paralelo. Tanto como para pensar en ellos como los perfectos anfitriones de la Jägermeister Opening Night. Cuando pensamos en pedirle a una banda que invitaran a otras para montar un buen sarao, inmediatamente se nos vino Pony Bravo a la cabeza. A través de ellos llega Za! y Lisabö. Y también le han tendido una mano a Gipsy Aliens, una banda de la provincia.

-Grupos imprescindibles.

-El nivel es altísimo. Tenemos una espinita clavada: Gallon Drunk, una banda que aun no hemos visto. Mucha curiosidad por ver lo nuevo de Prin La Lá, Hola A Todo El Mundo y Ledatres, que son tres de las bandas que presentan nuevo trabajo en el Monkey. Y reencontrarme con veteranos como Maga o Xoel López. También intuyo que habrá grandes momentos de rocanrol con Pájaro, The Milkyway Express, The Poppers... ¡Hay tanto donde elegir!

-Continúa la apuesta por los grupos locales.

-Desde que se bajó del árbol y comenzó a andar este Mono tiene querencia a la tierra que pisa.

-No traen nombres de campanillas. ¿Austeridad o distinción?

-Ambas cosas. Por un lado, los recortes inducían a la austeridad; por otro, existía en el festival esa pulsión por convertirse en el festival de showcases referente en nuestro país, y no en un mero festival con showcases. Para ello, se ha difuminado la línea que antes separaba día y noche. Se ha ampliado la oferta de noche, con más conciertos y espacios que nunca.

-Es un festival que mira a los profesionales. ¿Un encuentro para lamerse las heridas?

-No, para aplicar la medicina y encontrar as medidas necesarias para no volver a lastimarse. Este año damos una vuelta de tuerca a las habituales Jornadas Profesionales y proponemos un Think Tank. Hemos invitado a unas quince personalidades del mundo de la industria musical, procedentes tanto del sector público como privado, a debatir sobre cuestiones tan peliagudas como la subida del IVA, la ley de mecenazgo, el modelo francés, la proliferación de espacios públicos carentes de programación… Todas las propuestas serán luego redactadas en un documento que será presentado al Ministerio.

-¿Sigue el Mercado del Muñoz Seca atrayendo?

-Ha sido la gran sorpresa. Con la crisis azotando, pensábamos que iba a ser más complicado para atraer empresas… y nos equivocamos. Nada más lanzar la convocatoria, la respuesta fue masiva. La gente tiene más ganas que nunca de hacer cosas y de presentar lo que hace. El Monkey Week es un escaparate perfecto para valores emergentes y nuevas ideas.

-¿Tiene el Monkey asegurada su continuidad?

-No nos queda otra. Y pensamos que algo necesario. Incluso a pesar de recortes drásticos, este año Monkey Week ha salido adelante y con la sonrisa puesta.

-¿Con quémomento mágico se quedan de todas las ediciones?

-Kid Koala interpretando a cuatro platos el Moon River, Ken Stringfellow & Ledatres recreando el musical Hedwig & The Angry Inch... Aunque también es mágico ver cómo una ciudad como El Puerto se convierte por unos días en una ciudad donde se oye música, se ve música, se habla de música y se siente la música.

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