Una vuelta más

Jerez se ganó a sí mismo

  • El trazado andaluz se reivindica con lleno hasta la bandera en un 30º Gran Premio al que sólo le faltó que despegase el 'ovni' de recta de meta

Foto: Pascual Foto: Pascual

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EL público soberano habló ayer con claridad: Jerez es intocable y su afición nunca le fallará. Con un lleno hasta la bandera, sólo faltó ver despegar al 'ovni' que preside su recta de meta, para considerar como de otra galaxia al Gran Premio número 30 celebrado en la historia de este circuito andaluz.

Pese a no disfrutar con victorias españolas en ninguna de las tres categorías, este trigésimo cumpleaños del trazado jerezano resultó multitudinario, emocionante y reivindicativo. De un lado, los fieles seguidores del motociclismo no fallaron a su cita anual con el Sur de Europa y, en lo deportivo, el mito Valentino Rossi se reencontraba también con la victoria en esta pista, algo que no hacía desde el año 2009. Lorenzo, Márquez y Pedrosa, que acabaron por este orden tras el genial piloto italiano, tuvieron que dejar para otro momento las enconadas diferencias que mantienen con él desde el año pasado.

Lo que nadie puede discutir es que el Circuito de Jerez se ganó ayer a sí mismo. Pese a las incertidumbres que flotan en el ambiente, sobre la gestión que se plantea hacer con él la Alcaldía de la ciudad, hubo una respuesta masiva de asistentes que exigen mantener el Gran Premio a toda costa. Ninguna otra prueba del Mundial cuenta con estas cifras de afluencia y los beneficios que supone están fuera de toda duda.

Queda un largo año por delante, en el que observaremos con atención el devenir de este trazado. La Junta de Andalucía y el propio Ayuntamiento de Jerez tienen mucho que decir, mucho que consensuar, deben poner en valor la trascendencia económica y de imagen que reciben por este Gran Premio de España desde hace ya 30 años. Está en juego que este circuito siga siendo sede de la primera prueba europea, por delante de las otras tres que se celebran en nuestro país.

Pero ahí no acaba todo lo que está en juego hasta que los grandes premios visiten de nuevo a Jerez en 2017. Junto con el mantenimiento de patrocinios de primer nivel, además de un flujo inagotable de alquileres y actividades de todo tipo, está también el prestigio de un trazado que es objeto de envidia sana en todo el planeta. El clima, sus competitivas instalaciones, la eficacia y experiencia de sus trabajadores hacen que este circuito tenga un peso específico sin parangón. Ahora se trata de poner todo ello en valor, observando también otras posibilidades de ir a más, fortaleciendo su capacidad competitiva, abriendo puertas a otras actividades del motor. Pero, sobre todo, no perder lo que se ha conseguido en tres décadas. Las motos siempre avanzan, no tienen marcha atrás…

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue editor jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como jefe de prensa del Circuito de Jerez.

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