Brown logra impedir una gran rebelión laborista por los impuestos

  • El primer ministro británico aboga por imponer un embargo de armas a Zimbabue

El primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, hizo ayer concesiones para impedir una gran rebelión de diputados de su partido por la decisión del Gobierno de subir los impuestos a los contribuyentes con salarios más bajos.

Ante la posibilidad de una revuelta que amenazaba con erosionar aún más su autoridad, Brown ha cambiado radicalmente de parecer y anunció, aunque no precisó, ayudas para compensar a los más afectados por la medida, entre ellos jóvenes y pensionistas.

El problema radicaba en la eliminación de la escala más baja del impuesto sobre la renta, que pasa del diez al veinte por ciento, y que fue anunciada por el propio Brown hace un año en sus últimos presupuestos generales del Estado como titular de Economía.

Por otra parte, el primer ministro británico abogó por imponer un embargo de armas a Zimbabue, al tiempo que tildó de "completamente inaceptable" el retraso de la divulgación de los resultados electorales en ese país.

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