La Cámara Baja italiana da el primer sí al plan de ajuste de Mario Monti

  • El texto fue aprobado por 402 votos a favor, 75 en contra y 22 abstenciones, en una sesión marcada por la ausencia de numerosos parlamentarios. Ahora pasará al Senado para su aprobación definitiva antes de Navidad.

La Cámara de los Diputados italiana dio el primer sí al ajuste presupuestario de más de 30.000 millones de euros impulsado por el Gobierno de Mario Monti, con el objetivo de sanear las cuentas públicas del país y recuperar así la confianza de los mercados.

El texto fue aprobado por 402 votos a favor, 75 en contra y 22 abstenciones, en una sesión marcada por la ausencia de numerosos parlamentarios, y ahora pasará al Senado para su aprobación definitiva, que está prevista para antes de Navidad.

La aprobación del plan de austeridad se produjo horas después de que el texto superara una cuestión de confianza planteada por el Gobierno, lo que permitió blindar su contenido y eludir el debate de las enmiendas.

Monti, a petición del partido federalista Liga Norte, compareció ante la cámara, en una intervención en la que defendió el paquete de medidas económicas impulsado por su Gobierno y aseguró que era necesario, pues de otro modo estaban en riesgo "los ahorros de los italianos y, sobre todo, el bienestar acumulado en generaciones".

El jefe del Gobierno italiano agradeció el "sentido de responsabilidad" demostrado por las diferentes fuerzas parlamentarias ante este nuevo ajuste y dijo que, si el país sigue adelante en esta dirección, está convencido de que "Italia se salvará".

Este plan de austeridad, que contiene tanto medidas de ahorro como recaudatorias, se suma a los dos ya aprobados este año por el anterior Gobierno de Silvio Berlusconi, después de que el recrudecimiento de la crisis de la deuda en la zona euro y las dudas sobre la solvencia financiera de Italia (su deuda pública ronda el 120 % del PIB) pusieran al país en el punto de mira de los mercados.

Entre las medidas que contiene figura un programa de liberalizaciones a partir de 2012. También incluye una reforma del plan de pensiones, con un retraso de la edad de jubilación (en 2012 pasará a ser de 66 años para los hombres y de 62 para las mujeres) y un aumento del tiempo de cotización necesario para acceder a la jubilación anticipada, que a partir del próximo ejercicio será de 41 años para las mujeres y de 42 para los hombres.

Introduce además nuevos gravámenes como el impuesto de bienes inmuebles sobre la primera vivienda, para el que se han previsto exenciones de hasta 600 euros para las familias con hijos, junto a una nueva tasa sobre los bienes que poseen en el extranjero los residentes en Italia y sobre sus actividades financieras fuera del territorio nacional.

Otra medida prevista es la de subir dos puntos el IVA, del 21 al 23%, a partir de septiembre de 2012, en el caso de que sea "necesario", y se gravarán con un 0,4 % los capitales evadidos que pudieron ser regularizados durante el mandato de Berlusconi gracias a una amnistía fiscal promovida por su Ejecutivo, aunque en 2012 y 2013 esa tasa será del 1% y el 1,35%, respectivamente.

Pese a que Monti insiste en la equidad y la necesidad del programa, este ha sido cuestionado desde la mayoría de los partidos políticos, incluso desde aquellos que han contribuido a aprobar el texto en la Cámara baja, como el Partido Demócrata (PD) y el Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi. El plan ha recibido además fuertes críticas de los sindicatos, que consideran que recaerá sobre los sectores más débiles de la economía, mientras que no interviene sobre los estamentos más altos.

Una opinión que comparte el líder de la formación progresista Italia de los Valores (IDV), Antonio Di Pietro, quien afirmó que "hace pagar a los jubilados y no a los grupos de presión financieros". Por otro lado, la Liga Norte -muy contraria a la reforma de las pensiones y que ha intentado obstaculizar la tramitación del texto en los pasados días presentando más de 600 enmiendas a su llegada a las comisiones y después ralentizando el trabajo en el pleno de la Cámara baja- lamentó hoy que solo prevé "impuestos y más impuestos".

Con todo, la solvencia financiera de Italia sigue despertando recelos y el pasado miércoles el Tesoro italiano tuvo que ofrecer un interés récord del 6,47%, para conseguir colocar los 3.000 millones de euros que ofrecía en bonos BTP a 5 años, en una subasta en la que la demanda fue menor que la registrada un mes antes para este tipo de deuda. Otra dura advertencia llegó en las últimas horas desde la patronal italiana Confindustria, que alertó de que Italia ha entrado en recesión, mientras que la agencia de calificación Fitch amenazó hoy con degradar su nota de solvencia, además de las de otros países como España, Bélgica e Irlanda.

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