Detenido un sospechoso por el envío de cartas envenenadas a Obama y al Senado

  • El arrestado es Paul Kevin Curtis, al que las autoridades acusan de querer matar al presidente de EEUU.

Las autoridades de Tupelo (Misisipi) arrestaron en la tarde del miércoles al supuesto autor de las cartas aparentemente envenenadas con ricina enviadas al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a un senador estadounidense. Según un boletín del FBI obtenido por la cadena NBC News, ambas misivas fueron enviadas el 8 de abril desde Memphis (Tennessee) y contienen el mismo texto: "Ver algo incorrecto y no exponerlo es convertirse en un aliado silencioso de su continuación".

Las dos tienen además la misma firma: "Soy KC y apruebo este mensaje". El FBI descartó que la carta dirigida a Obama esté relacionada con las explosiones registradas el lunes en el maratón de Boston, al señalar que "no hay indicios" que conecten ambos sucesos. No obstante, la cercanía de los hechos contribuyó a aumentar la preocupación en un país con los nervios a flor de piel debido a la incertidumbre en torno a los ataques del lunes, que dejaron tres muertos y más de 170 heridos. La misiva dirigida a Obama estaba impregnada de una "sustancia granulada que dio positivo como ricina en un test preliminar" y fue interceptada el martes, al día siguiente de los atentados, en una oficina de correos fuera de la Casa Blanca, según informó el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

"El sobre, dirigido al presidente Obama, fue inmediatamente puesto en cuarentena por el personal del Servicio Secreto, y se inició una investigación coordinada con el FBI", indicó la agencia. La carta llegó el mismo día que otra dirigida al senador republicano Roger Wicker, y que también dio positivo por ricina, una toxina cuyo polvo blanquecino es mortal sólo con inhalarlo, si llega al torrente sanguíneo. El sospechoso, identificado como Paul Kevin Curtis, vive en el mismo estado por el que Wicker es senador.

Paul Kevin Curtis fue acusado por las autoridades de amenazar "con matar o ejercer daño físico al presidente de EEUU". El Departamento de Justicia informó en un comunicado de los dos cargos contra Curtis, que le exponen a una pena máxima de 15 años de prisión, 500.000 dólares en multas y tres años de libertad supervisada. El primer cargo le acusa de "depositar conscientemente en el correo y para su entrega desde cualquier oficina postal cualquier carta, papel, escrito o documento que contenga amenazas de arrebatar la vida o ejercer daño físico al presidente de Estados Unidos". El segundo le persigue por "depositar conscientemente y provocar la entrega por parte del Servicio Postal de acuerdo con las direcciones especificadas, comunicaciones dirigidas a otras personas y que contengan una amenaza para herir a la persona o a otros".

Según el documento de acusación, firmado por el FBI y el Servicio Secreto, las cartas dirigidas a Obama, el senador Wicker y una tercera enviada a un juez en Misisipi contenían el mismo texto. "Nadie quería escucharme antes. Sigue habiendo piezas desaparecidas. Puede que ahora tenga vuestra atención, incluso si eso significa que alguien debe morir", indica el texto. "Esto debe parar. Ver algo incorrecto y no exponerlo es convertirse en un aliado silencioso de su continuación", prosigue.

Curtis ha sido descrito por conocidos y medios locales como un aficionado a las teorías conspiratorias. Añaden que una experiencia en la morgue del hospital local en Tupelo le llevó a asegurar que había descubierto una conspiración para vender partes del cuerpo humano en un mercado negro. "Estoy en la primera línea oculta de una guerra secreta", escribió Curtis la madrugada del miércoles en su página de Facebook, de acuerdo con el diario local Northeast Mississippi Daily Journal. "Una guerra que está generando miles de millones de dólares para organizaciones y gente corrupta y relacionada con la mafia (el mercado negro que cosecha huesos, tejidos, órganos y partes del cuerpo humano)", agregó el sospechoso, que según agentes locales ha enviado más cartas a autoridades en los últimos años.

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