EEUU espera un 'supermartes' importante pero no decisivo

  • Los pronósticos señalan que no habrá un vencedor claro, sobre todo en el lado demócrata, en la cita electoral clave de la campaña · Es matemáticamente imposible para un candidato cerrar la nominación

En vísperas del día D de las primarias, el supermartes, la incertidumbre reina en los pronósticos sobre quiénes serán los candidatos a la Casa Blanca. El martes, 22 estados irán a las urnas en el mayor día de la campaña de primarias y cientos de delegados estarán en juego.

En otras ocasiones ese día fue decisivo. Hace cuatro años, el senador John Kerry resolvió la nominación demócrata con una serie de victorias en las primarias del supermartes, al igual que hicieran en 2000, George Bush y Al Gore.

Pero este año la carrera está tan reñida que es matemáticamente imposible para un aspirante cerrar la nominación ese día, según un análisis de Associated Press (AP). Este hecho probablemente haga crecer en importancia a las primarias que se celebrarán después, en especial en los estados que aportan más delegados como Texas, Ohio y Pennsylvania.

La duda es mayor en el lado demócrata. El martes habrá 1.700 delegados en juego, suficientes para acercar a un candidato a los 2.025 necesarios para asegurarse la nominación. La pugna se ha convertido en cosa de dos, los senadores por Nueva York, Hillary Clinton, e Illinois, Barack Obama, sobre todo tras el abandono del aspirante a la vicepresidencia en 2004, John Edwards. Pero incluso si uno de los ellos ganase todos los Estados, no sería suficiente. Con dos candidatos tan fuertes, los delegados podrían dividirse a partes iguales puesto que se conceden de forma proporcional. La batalla será especialmente intensa en los estados que más delegados aportan, como California (441), Nueva York (281) e Illinois (185).

Otro papel a tener muy en cuenta es el que juegan los superdelegados, casi 800 funcionarios elegidos y miembros del Comité Nacional Demócrata, y que son libres de apoyar a cualquier candidato en la convención nacional. Según un sondeo de AP, la mayoría asegura que no respaldará a ningún aspirante hasta que no vote su Estado.

Clinton cuenta con el apoyo del voto femenino e hispano, sectores claves especialmente en California, el Estado con mayor índice de población, pero también en Arizona y Nuevo México, con una fuerte presencia hispana. No obstante, Hillary se quiere volcar hacia los afroamericanos, una influyente y crucial base demócrata que ayudó a su marido a alcanzar la Casa Blanca pero ahora inclinada hacia Obama.

La senadora, sin embargo, no ha logrado motivar el voto joven, más cercano a Obama gracias a su mensaje de cambio. Además, la victoria del aspirante negro en la última cita, Carolina del Sur, le ha dado alas. Barack no sólo venció en un Estado del sur, especialmente importante para los demócratas por ser considerado territorio enemigo, sino porque lo hizo de forma contundente, al recibir el doble de votos que la ex primera dama.

Por su parte, Obama ha recibido el apoyo del influyente senador Ted Kennedy y su sobrina, la única hija del presidente John F. Kennedy. Caroline afirmó que Barack "es el hombre que puede unir y motivar a los estadounidenses como lo hiciera mi padre". El respaldo de los Kennedy, el más codiciado por los demócratas, abre al senador por Illinois una enorme puerta al codiciado establishment del Partido Demócrata, a los sindicatos, a la comunidad irlandesa e incluso la latina. De hecho, según la prensa, los Clinton intentaron hasta el último instante que el clan de Massachusetts se mantuviese, al menos, neutral.

El respaldo de Edwards también será importante. El ex senador por Carolina del Norte abandonó sus aspiraciones el miércoles convencido de que un candidato "tradicional" como él (hombre y blanco) no captaría la atención mediática. Algunos analistas consideran que el electorado de Obama puede ser más próximo a los seguidores de Edwards y que éste no va a apoyar a Hillary, pero son especulaciones.

Por su parte, el Partido Republicano lo tiene más fácil para conocer el martes a su candidato final porque los estados más importantes, como Nueva York (101), New Jersey (52), Missouri (58) y Arizona (53) recompensan con todos los delegados al candidato que gane la elección.

Ese día habrá más de 1.000 delegados republicanos en juego, suficientes para dar a un candidato una ventaja sustancial de cara a los 1.191 necesarios para resultar nominado, pero sólo si sale victorioso en numerosos estados. No obstante, quedarían por pronunciarse grandes territorios como Ohio, Texas, Maryland, Virginia, Wisconsin y Pennsylvania, que suman otros 442 delegados.

El senador por Arizona, John McCain, de quien hace sólo cinco meses se pensó que podría retirarse por falta de fondos, disfruta ahora de su momento de gloria tras vencer el martes en Florida. No obstante, su más inmediato perseguidor y con otras tres victorias en su haber, el millonario Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts, está dispuesto a seguir batallando por la nominación y se jugará el martes todo su capital político.

McCain ha recibido el espaldarazo del popular gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y también ha conseguido el apoyo oficial del ex candidato Rudolph Giuliani. El ex alcalde de Nueva York cesó en su intento por llegar a la Casa Blanca el miércoles tras fracasar su estrategia de campaña. Ésta consistía en pasar de los pequeños estados para concentrarse en los que más delegados otorgan, pero el jarro de agua fría recibido en Florida, su primer objetivo y donde quedó en un lejano tercer puesto, acabó de golpe con sus pronósticos.

Sin embargo, habría que destacar la presencia de un tercer hombre: el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee. El candidato revelación del inicio de campaña logró una sorprendente victoria en Iowa y, aunque no ha vuelto a repetir su proeza, sigue al acecho. Puede que el supermartes sea su adiós definitivo y convierta la lucha por la nominación republicana también en "cosa de dos".

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