Europa distingue el sacrificio de los pioneros de la 'primavera árabe'

  • La Eurocámara otorga el premio Sajarov a la Libertad de Conciencia a cinco activistas de las revueltas democráticas en Túnez, Libia, Egipto y Siria

La Unión Europea (UE) reconoció ayer el sacrificio de los cinco pioneros de la primavera árabe, la ola de protestas que se extendió desde Túnez a Siria, pasando por Egipto o Libia, en pro de una revolución democrática que sustituya a los regímenes autocráticos en esa parte del globo.

Con la entrega del premio Sajarov 2011 a la Libertad de Consciencia por parte del presidente del Parlamento europeo, Jerzy Buzek, a dos de los cinco inspiradores de ese movimiento, Europa rinde tributo a quienes desbrozaron el camino que acabaría entre otros logros tumbando al régimen de Muamar el Gadafi en Libia o al de Hosni Mubarak en Egipto.

"El Parlamento Europeo reconoce los esfuerzos de todos aquellos que luchan por la dignidad, las libertades básicas y el cambio político", comentó Buzek en la ceremonia de entrega del prestigioso galardón, dotado con 50.000 euros, a dos de los cinco premiados, uno de ellos con carácter póstumo.

El premio Sajarov, que se concede desde 1988, toma su nombre del disidente y premio Nobel soviético Andrei Sajarov (1921-1989) en reconocimiento a su lucha por la libertad en la extinta Unión Soviética.

Los premiados son la bloguera y periodista egipcia de 26 años Asmaa Mahfuz, quien difundió a todo el mundo a través de Youtube los acontecimientos de la plaza Tahrir en El Cairo, el representante del Consejo Nacional de Transición libio Ahmed al Zubair Ahmed al Sanusi, de 77 años, y dos opositores sirios: la abogada Razan Zaitouneh, en la clandestindad, y el caricaturista Ali Farzat, quienes no pudieron viajar a Estrasburgo.

Un momento especialmente emotivo se produjo cuando la Eurocámara guardó un minuto de silencio en memoria del joven tunecino Mohamed Bouazizi, quien se convirtió en el icono trágico de las revueltas pro democráticas al inmolarse a lo bonzo el 17 de diciembre de 2010 en Sidi Bouzid, centro del país, después de que las autoridades se incautaran de su carro, con el que vendía fruta sin licencia para mantener a su familia.

El sacrificio de Bouazizi, quien falleció el 4 de enero, fue el primer escalón que contribuyó, en menos de dos semanas, al final de régimen del ex dictador tunecino Zine al Abidine ben Ali, tras 23 años en el poder. Esa acción desesperada dio lugar a una ola de movimientos concatenados que acabaron tumbando o acorralando internacionalmente a varios regímenes dictatoriales en la región.

Bouazizi perdió la vida "en la lucha por la libertad en el mundo árabe", comentó Buzek. "Éste es un premio a los héroes de la revolución", apostilló Mahfuz.

"El camino hacia la libertad es largo y peligroso. Tienen que saber que muchos morirán. Hay que perseverar y ser pacientes, hay que hacer muchos sacrificios por la libertad", aseguró Al Sanusi en un mensaje a la población siria, que lucha para acabar con la represión del régimen de Bashar al Asad.

"Los jóvenes egipcios han dado su vida por la libertad, éste es un premio en su memoria. Es un premio para la revolución egipcia en su conjunto", agregó Mahfuz. La periodista tuvo un papel clave para difundir el movimiento pro democrático en su país a través de internet.

El contrapunto triste a la ceremonia de ayer fue el hecho de que ninguno de los dos galardonados sirios pudo desplazarse a Estrasburgo a recoger el premio. El del año pasado, el disidente cubano Guillermo Fariñas, tampoco pudo viajar a Francia, después de que el régimen de La Habana le prohibiera salir del país.

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